existen códigos únicos,
exclusivos y intransferibles.
Palabras, acciones y comportamientos
que solo tienen sentido
en determinados contextos.
Eso conforma la identidad
propia y colectiva
con la sensación genuina
de que nadie
te lo podrá arrebatar nunca.
Estando en función materna,
una de nuestra tareas
se centra en interpretar
los mensajes, validarlos
y acogerlos como algo
que no solo aporta,
sino que forma parte
de una construcción mental
y comunitaria a la hora
de relacionarnos.
Intérpretes, eso es
lo que somos gran parte
del día cuando
estamos acompañando
a l@s cachorr@s.
Lo somos, cuando somos
conscientes de la importancia
que tiene entender, comprender
y aprender del que
tienes enfrente
mientras miras hacia abajo
estando de pie.
"De mula al cielo"
es una fase del ritual
que sucede de noche
para irse a dormir.
En algunas casas
surgen modos muy originales
y pactados para asumir
que toca descansar.
Entre ellos, en la nuestra,
está el de coger a l@s cachorr@s
de una habitación a otra
para dejarles en la cama
y como era de esperar,
hay diversas formas de
que te lleven o te transporten.
"De mula al cielo"
significa que te lleven
en posición de murciélago 🦇,
es decir,
que te cojan de las pantorrillas
dejando caer todo el torso
y con la cabeza hacia abajo,
tal y como duermen
estos bichos nocturnos.
Para ello se requiere
una fuerza concreta,
unos pasos específicos
y una ejecución al milímetro
para que nada salga mal.
Mamá es la experta
y la que habitualmente
se encarga de las mudanzas humanas;
papá queda relegado
a un papel secundario,
de observador,
entre el orgullo y la envidia.
"De mula al cielo"
ya es historia de La Mariana.
Otro aspecto sagrado
surgido de la creatividad infantil
que se establece
como requisito indispensable
para conseguir conciliar el sueño.
Es como cuántos cuentos
les lees,
cuántos besos hay que dar
o qué canción hay que cantar.
"De mula al cielo"
es Gala del revés 🙃,
con una sonrisa hacia abajo ⬇️
para tumbarse
y caer rendida
al mundo de los sueños.
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