martes, 17 de octubre de 2023

El oscuro pasajero

Todo el mundo lleva consigo
un oscuro pasajero,
solo que a unas
no se les manifiesta
y a otras les jode la vida.
No es más que la salud mental
y sus consecuencias
que por suerte, últimamente,
está en boca de la gente.
Tan diversa, única y personal,
como las que somos
y confirmamos
la población total.

Me refiero a la que sutilmente
te encierra y aísla del resto
por vergüenza, por remordimiento,
por la puta culpa que nos consume
desde pequeñas.
La irascible, la paranoica,
la delirante
que te señala y margina
haciendo de tus sentimientos
algo feo, venenoso y terrorífico.
La que no comprendes
y nadie entiende
y solo algunas aceptan.
La que te atraviesa
de arriba a abajo,
de izquierda a derecha
y se regodea en tu fondo
más oculto
para ponerte la vida
o lo que resta de ella,
del revés.

Es la misma hija de puta
que no te permite darte
el permiso de hacerte cargo
de ti misma,
pero es que además,
tampoco permite 
que sea el permiso
necesario
para que sean las demás
quienes te acompañen.
Ni estamos preparadas,
ni existe un sistema operativo
que te asista ni te proteja.

Es un tipo de enfermedad
que favorece que pienses
que debes desaparecer
para que haya alguna posibilidad
de salvación.
El sufrimiento y un final tan concreto
para que algo indeseable
deje de ocurrir o de hacer efecto.
Una gran problemática
con tantas raíces
que intentan explicarla,
que la salida resulta inalcanzable,
casi imposible.
Yo puedo divagar sobre ella,
pero no tengo ni puta idea
de lo que duele.
Lo siento.

Si es tu peor enemiga
tambien será la mía,
hasta que la oscuridad 
se desvanezca
o hasta que la oscuridad
signifique otras cosas,
como a mi, que me gusta 
el frio, el color gris
y el término manada.
Te vas a sentir sola
por mucho que me empeñe
en demostrarte lo contrario,
pero tranquila,
sé esperar sin juicios.
Aunque no me cojas
las llamadas,
solo es para lanzarte
el mensaje de que estoy
al otro lado
esperando tus condiciones
y cuidando todos los detalles.
También los matices
y los dichosos grises
que no les resultan amables
a casi nadie.
¡Madurar, cojones!

El oscuro pasajero
es inevitable,
con mayor motivo
en estas sociedades
tan mediocres y mejorables.
No es tu colega,
ni tu culpa,
ni tu miserable mochila.
Pero sí que existe
y visibilizarlo
ayuda a abrir nuevas puertas,
ya veremos lo que esconden,
pero por si sirve,
yo también estaré al otro lado.


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