martes, 31 de octubre de 2023

A la huelga

Mañana, si te parece bien,
no vas a ir al cole,
papá va a hacer huelga
y me gustaría que me acompañases.

¡Bieeeeeeen, no hay cole!
Papá, ¿qué es la huelga?

Una especia de sensación
entre lo festivo y lo mágico
recorre mi cuerpo.
No hay nada de celebración
en el asunto,
todo lo contrario,
hay tanto que reivindicar
y exigerles,
que solo de pensarlo
da miedo.
Pero es de las poquitas
opciones que tenemos
como opción de lucha,
aunque esté rodeada
de inconvenientes,
es el mercado, amigo.

Siempre y de alguna manera,
se criminalizará la huelga
y a sus huelguistas
por el hecho de dejar
de producir
o de desatender su servicio.
Siempre se señalará
a nivel social,
que la culpa y la responsabilidad
viene de base,
y puede que razón
no les falte,
pero nunca en una huelga.

En nuestro caso, una figura
de cuidados y acompañamiento
de la infancia, totalmente precarizada
e infravalorada. 
Tiene que ver
con el valor de la etapa del 0-3,
hasta las compañeras
de segundo ciclo
nos denominan guardesas
de guarderías.
Que no se nos olvide
que el enemigo
también está en casa.

Claro que hay que empezar
por el sueldo;
como decía una compañera:
"solemos tener vocación
pero no trabajamos gratis".
Cuantas cosas en el mundo
se arreglarían si cobrásemos más;
y no es una cuestión capitalista
(un poco sí y aquí está la trampa),
es de justicia.
Por supuesto también está
la dignificación de nuestras funciones,
de nuestra práctica;
la visibilización de nuestra tarea
y la sensibilización por la infancia.
Somos esenciales
aunque desvirtuadas,
para que puedas conciliar
con tu empresa.

Puede que seamos una
herramienta de conciliación,
pero también somos 
comunitaria y de barrio,
educativa y pedagógica,
compensatoria y social.
Puede que el inicio
de todo sea que tú
me veas con otros ojos,
empezando por combatir
la mediocridad profesional
y continuando por concienciar
a nivel de familias.
Y si eso pasa por hacer huelga,
por mi perfecto.
Le contaré a mis hij@s
qué es una huelga
y en qué consiste
y la vivirán conmigo
y a mi lado,
para que empiecen a entender
desde ya,
con casi cinco años
y un año y medio pasado,
por donde pueden coger las riendas.

Efectivamente cuanto 
más organizadas estemos mejor.
Hay compañeras 
que siempre tienen
en la boca ideas maravillosas,
informaciones varias
o propuestas de mejora.
Da igual la convulsión
de la época,
siempre están ahí,
conscientes y comprometidas.
Gracias.

En todo caso, y aunque la hagas sola,
la huelga está determinada
por tu propia coherencia,
pese al nulo impacto
y la pérdida de sueldo
que no todas pueden asumir.
Pero no es cierto,
lo del dinero sí, lo del impacto,
siempre se es ejemplo
cuando das los pasos
que intenten ser justos 
con todas las partes.
Menos con las patronales
y las empresas malas,
a esas piquetes, boicot al trabajo 
y violencia a la vuelta de la esquina.

Hagas lo que hagas
yo no te juzgo,
suficiente tengo
con no desarmarme cada día
y con intentar mostrar 
a l@s cachorr@s,
las mejores y más buenas opciones
de todas las que barajo.
No eres mi enemiga
en esta batalla,
aunque lo podamos ser
en otros contextos.
La huelga solo es
un punto en común
donde confluir
hacia unos mismos intereses
más justos, igualitarios y compensadores.

Hijo, la huelga es un elemento
que podemos ejercer
como trabajadoras,
para reivindicar mejoras
en nuestras condiciones
de trabajo,
sé que no estás preparado
para entenderlo,
pero sí para sentirlo
de la manera en que esté
preparado tu cuerpo
y tu inteligencia.
¿Me quieres acompañar?

Siiiiiiiii, papi.

Este es el principio de todo.
¿Adoctrinamiento?
Pues no.
Se llama posicionamiento
y educar en valores y en emociones.
Es lícito no tenerlo claro,
pero sobre todo y aquí 
está la diferencia,
es legítimo si tenerlo.

viernes, 27 de octubre de 2023

La balada fugaz de Córdoba

Volvemos a la ciudad
en la que un día
soñamos casarnos.
La de la fotografía eterna
donde encajan todas
las piezas menos una
porque se la comió
nuestra perrita.
La que ya conocen
y heredaron nuestr@s hij@s
por el compromiso firme
de enseñarles todo lo bueno.
Ay mi Córdoba bonita,
la que tanto duele en verano
y la única que calma
en el resto de estaciones.

Un finde exprés
para ir de boda
cuatrocientos kilómetros
para abajo,
cuatrocientos kilómetros
para arriba.
Ni veinticuatro horas enteras
pasamos en la Calle Alfaros,
muy cerquita del
Palacio de Viana
y a nueve minutos
de la Plaza de la Corredera.
Plaza donde se juntaron
Sevilla Este, Málaga, 
Móstoles y Vicálvaro
entre flamenquiness,
berenjenas
y pulseritas de España.

El califato de Anguita
donde todo es menos amable
desde que no existe su presencia.
Torrija al sol,
cafés para llevar
y un desayuno industrial
para la mañana siguiente.
Nunca fue tan peligroso
afrontar la bajada de un parking
con curva cerrada hacia la izquierda,
porque bajar de nivel, de planta
o de clase,
nunca ofrece ningún
tipo de privilegios.

Duchitas, maquillaje
y peinados
para intentar estar a la altura
aunque dependiendo
del tipo de altura,
a veces nos de vértigo.
Salimos a la calle
camino a la Iglesia de Santa Marina
del Siglo XII,
mientras enmendamos
los errores de la semana.
Los primos, las primas,
los titos, las titas
de un pueblo campesino y ganadero
golpeado por la guerra.
También desconocid@s,
gente de alta cuna,
patillas, barbas perfiladas,
rayas en medio,
rayas en baños,
y más banderitas,
que no falten las banderitas.

Me tomé la primera 
y última copa
entre paisanos borrach@s
y ajen@s a la boda
que se amontonaban curios@s
en la salida de la iglesia,
donde había un bar con terraza
que enmarcaba una foto
donde un día les visitó Franco,
uno de los seres más repugnantes
de la historia viva y patriótica
del país,
que ahora pretende ser emulado
por otra banda de fantoches
que tienen más votos 
de los que se merecen.

Me alegró muchísimo
ver a mi familia de la infancia,
de los veranos en el pueblo,
de personas que siempre
me acogieron y me trataron
con cariño.
También a mi familia de pura sangre,
como si fuéramos caballos de raza
reunidos en una caballeriza,
cada una con su cuadra.
El resto ya se puede imaginar,
una boda que excede a la del
tres de marzo,
superando en comida y bebida
pero nunca en emociones,
pero cada una tiene la suya
y la propia es la más importante.

Así que en medio del baile
y la barra libre
nos fuimos a dar un paseo
al patio de naranjos
de la hacienda de la Albadia,
donde nos mezclamos con
la oscuridad más absoluta
y el frio de la madrugada
para experimentar adolescentes
la soledad entre tanta gente.
Un autocar de vuelta 
a la ciudad maravillas,
donde mi madre negoció
con el conductor las paradas
obligatorias.
Me vi reflejado e identificado
en la inercia, el empuje y la iniciativa,
al fin y al cabo, venimos
de donde venimos.

Regresando a Madrid
hicimos terapia a 150 km/h.
Pensábamos en nuestr@s cachorr@s,
en nuestras figuras de referencia
y en un futuro tan incierto
como poco halagüeño.
Cuando llegábamos,
la lluvia nos rozó de soslayo
y supimos que la sensación
de volver a casa
no tiene que ver con las ciudades,
sino con las personas
que te vas a reencontrar de nuevo.
Mi Córdoba, espéranos pacientes
a que te follemos
en la próxima visita.

viernes, 20 de octubre de 2023

Florenci@

Florencia y Seseña
no tienen nada que ver.
Italia y Toledo
tampoco tienen relación
entre sí.
Pero lo mismo podríamos
decir entre Valdebernardo
y Dos hermanas y aquí estamos,
pasando por Valdemoro.
Nunca me gustó
la asignatura de Geografía,
imagino que por su contenido
poco amable y adaptado
para un adolescente
y porque el profesor era del Opus.
Me quedó para septiembre junto
a inglés
y solo entonces pude
presentarme a selectividad.

Sin embargo me gusta
concoer sitios y lugares nuevos,
situarlos en el mapa
y acordarme de la fecha
en que los transité.
Nunca había pensado
en visitar Florencia,
pero desde que me dijeron
que allí se enteraron,
con sabor a mie,
que estaba embarazada,
no puedo dejar de pensar
en ella, o en él,
en una ciudad que era tan ajena para mí,
cómo que ahora explica
en cierta manera
el origen de otra
de las personitas
más importantes
de mi vida.

Le dije,
como un día me dijo
otra amiga,
que no era cuestión de dividirse
sino de multiplicarse,
porque de estas estamos hartas,
preferimos las sumas
y todo lo que aporte.
Volver a empezar
es una frase llena de miedos,
incertidumbres e incluso pereza;
pero también está llena de ilusión,
nervios, sospresas y amor,
mucho amor.

La inevitable llegada
de alguien nuev@
siempre resultará
la mejor portada del día.
Una especie de nueva oportunidad
para enmendar los errores
y seguir construyéndonos
mejores de lo que éramos;
no por meritocracia,
sino por justicia social y humanitaria.
Desconozco completamente
qué cosas hay que ver
en Florencia,
pero se me ocurre,
si voy algún día,
en visitar la farmacia
donde comprasteis el test
e imaginar con gozo
lo que sentisteis
cuando dio positivo.
Ese sería el motivo de mi viaje,
porque conocer,
me gustaría conocer antes
otros miles de sitios,
pero sentir el origen
y la punzada de las grandes noticias,
bien merece una parada,
una foto, y un recuerdo 
a los que aferrarse.

Por eso y hasta que tenga
si nombre oficial
como primer derecho
legítimo dado,
le llamaré Florenci@,
de un modo cariñoso
y en homenaje al día,
al momento y a las personas
que allí estabais.
Esa es mi única asignatura
de Geografía completa,
la que nunca suspenderé
porque os he estudiado tanto,
que por muy nervioso
qué afronte el examen,
estaré tan preparado
de conocimientos, estrategias
y memoria,
que sacaré otro de los pocos
sobresalientes de mi vida,
el de vuestro hijo o hija,
el de otro cachorr@
que sumar a mi manada,
a mis cuidados y al mis mejores deseos.

Si Florenci@ ha de nacer en mayo,
prepararé la primavera
para que todas y cada una 
de sus condiciones
le acojan como se merece,
y yo estaré detrás de un árbol,
a la sombra y cantar del pájaro,
esperando mi momento,
el de mirarte a los ojos
y saber que es para siempre.

_A mis amig@s_

miércoles, 18 de octubre de 2023

Mundo nocturno

Salimos del cine
a las nueve de la tarde
e inmediatamente se olvida del film
para poner el foco
en que es de noche.
Un mundo nuevo para él
al que no está acostumbrado.
Para alguien que se acuesta
todavía con luz solar
y te pregunta si el resto
de personas también
se están yendo a dormir,
es algo sorprendente y desconocido.

Le pregunto por la peli,
pero él solo se fija
en el trasiego de un
sábado por la noche.
Con los ojos dilatados
como los de un gato,
recuerdo que él suele contar
que sus animales preferidos
son los nocturnos.
Por algo será
el hecho de que siempre
nos atraiga
lo que más inaccesible
nos resulta;
nos seduce lo inalcanzable
aunque luego descubramos 
que no era para tanto.

Ensimismado en el bus
de vuelta mientras
buscaba la luna,
yo le sacaba tema de conversación
y él solo pensaba en cenar
y seguir jugando
aunque fuera de noche.
Esa ilusión de infancia
tan concreta
y que tan pronto
se nos olvida de mayores,
qué envidia.
Pero me conformo
con todo lo que me dicen
sus ojos,
una cascada de emociones
tan explícitas
como cuando saltas al río
y sientes que el agua está helada.

Al final consiste en estar despierto,
atento, alerta,
pero en el mejor de los sentidos.
Para eso también hay que valer,
tienes que saber ver
donde a priori
no se ve nada;
el arte de entender
y dar cobijo
a todo lo que suceda
con la inmensa importancia
que se merece:
la de un niño pequeño
descubriendo cosas nuevas.

Bajamos del autobús
y paseamos por las calles
del barrio con la mano dada.
Alucinaba con los escaparates
iluminados de algunas tiendas
que se se sabe de memoria,
pero solo de día.
Quería hablar y contar,
así que yo solo quería
mirarle y escuchar,
porque momentos 
de apertura tan conscientes
no hay muchos que digamos.
Así que cuando llegan,
los cojo como a un recién nacido
y mi cuerpo se mezcla 
con el suyo
mientras pienso
que lo tengo todo
y que me podría morir tranquilo;
pero resulta que no solo
no voy a morirme,
eso eran cosas de adolescente,
sino que pienso vivir
fuertemente
para el chocarme frontalmente
con este tipo de momentos.

Subimos las escaleras de casa
como si estuviéramos
volviendo de una noche ociosa
y llena de victorias,
para abrir la puerta y contarle
a mamá todo lo que 
habíamos vivido.
Cenó un perrito,
hizo pis
y se fue a la cama
sin lavarse los dientes,
otro triunfo
con el que no contaba.

Me subí a la cama de arriba
y antes de que terminase
la canción de nuestras vidas,
ahora también de la suya,
ya respiraba fuerte,
como satisfecho y conforme
de todo lo acontecido.
Quizá de mayor,
este día al que cualquiera
no le hubiera dado ninguna importancia,
sea uno de los días
que ha sido capaz
de guardar en la memoria
y rememorarlo de vez en cuando.

_A Sky, él y yo sabemos el motivo_

martes, 17 de octubre de 2023

El oscuro pasajero

Todo el mundo lleva consigo
un oscuro pasajero,
solo que a unas
no se les manifiesta
y a otras les jode la vida.
No es más que la salud mental
y sus consecuencias
que por suerte, últimamente,
está en boca de la gente.
Tan diversa, única y personal,
como las que somos
y confirmamos
la población total.

Me refiero a la que sutilmente
te encierra y aísla del resto
por vergüenza, por remordimiento,
por la puta culpa que nos consume
desde pequeñas.
La irascible, la paranoica,
la delirante
que te señala y margina
haciendo de tus sentimientos
algo feo, venenoso y terrorífico.
La que no comprendes
y nadie entiende
y solo algunas aceptan.
La que te atraviesa
de arriba a abajo,
de izquierda a derecha
y se regodea en tu fondo
más oculto
para ponerte la vida
o lo que resta de ella,
del revés.

Es la misma hija de puta
que no te permite darte
el permiso de hacerte cargo
de ti misma,
pero es que además,
tampoco permite 
que sea el permiso
necesario
para que sean las demás
quienes te acompañen.
Ni estamos preparadas,
ni existe un sistema operativo
que te asista ni te proteja.

Es un tipo de enfermedad
que favorece que pienses
que debes desaparecer
para que haya alguna posibilidad
de salvación.
El sufrimiento y un final tan concreto
para que algo indeseable
deje de ocurrir o de hacer efecto.
Una gran problemática
con tantas raíces
que intentan explicarla,
que la salida resulta inalcanzable,
casi imposible.
Yo puedo divagar sobre ella,
pero no tengo ni puta idea
de lo que duele.
Lo siento.

Si es tu peor enemiga
tambien será la mía,
hasta que la oscuridad 
se desvanezca
o hasta que la oscuridad
signifique otras cosas,
como a mi, que me gusta 
el frio, el color gris
y el término manada.
Te vas a sentir sola
por mucho que me empeñe
en demostrarte lo contrario,
pero tranquila,
sé esperar sin juicios.
Aunque no me cojas
las llamadas,
solo es para lanzarte
el mensaje de que estoy
al otro lado
esperando tus condiciones
y cuidando todos los detalles.
También los matices
y los dichosos grises
que no les resultan amables
a casi nadie.
¡Madurar, cojones!

El oscuro pasajero
es inevitable,
con mayor motivo
en estas sociedades
tan mediocres y mejorables.
No es tu colega,
ni tu culpa,
ni tu miserable mochila.
Pero sí que existe
y visibilizarlo
ayuda a abrir nuevas puertas,
ya veremos lo que esconden,
pero por si sirve,
yo también estaré al otro lado.


martes, 10 de octubre de 2023

Indefensión. Parte III

Sabe a poco o a casi nada
cuando decides darte
por vencido;
lo que no solemos valorar
es cómo ese intento
ya nos ha cambiado
por dentro y por fuera.
Es justo y necesario
reconocer el mérito
y guardarte las fuerzas
para otros momentos,
que llegarán.
Hacer un ejercicio
de valoración
y sentir la impotencia
de que lo malo corroe
el doble de deprisa
de lo que cala lo bueno,
pues claramente
resulta insatisfactorio.

A las cosas por su nombre:
ceder por miedo a las represalias,
por una coacción calculada,
o por el chantaje emocional
de una de las tantas
incapacidades, o discapacidades
o diversidades
(llámalo como te salga
del patriarcado)
que posee el ser humano,
pues no es precisamente
el final que esperaba.
Es lo que tiene ser un equipo,
trabajar mediante
consensos, planificaciones
y propuestas de mejora.

Lo asumo mientras me reconzoco
cobarde tras mirarme
en el reflejo del charco.
Pero tampoco es eso,
somos mucho más inteligentes
y mejores ciudadanas.
Incluso así,
como pasa mediáticamente,
la sensación es la de 
la lucha entre David y Goliat,
haber si resultando
más bíblicos
nos hacen más caso.
También tiene que ver
con el poder y el mando,
con el liderazgo y el órdago,
con el respaldo
del que te gustaría
emanase un sindicato.

Cuando digo que no pasa nada
no lo digo el balde.
Sumamos otra situación
de maltrato
a nuestra lista inmensa
de subordinadas.
Pero no pasa nada
no porque no pase factura
o porque no vaya a haber
consecuencias,
sino porque de verdad
pienso y siento
que nos hacen más fuertes,
más sociales, más pedagógicas,
y en el esprint
nos habéis follado
con fullerías de trilero,
pero en carrera de fondo,
os vamos a dar las lecciones
de vuestras vidas.
La de un tipo de acompañamiento
al que jamás
le rozarás la suela de los zapatos,
y no solo a la infancia,
sino a cualquier persona
sean cuales sean sus circunstancias,
su trayectoría o su puta mochila
de mierda.
De verdad que me voy a beber
un chupito
cada vez que hagáis
alusión a esa palabra.

Qué suerte has tenido 
de que no nos hayamos
encontrado en otras plazas,
pero claro,
no tienes muchas pinta
de 15-M, ni de barrio,
ni de feminista.
Lo que pasa
es que a ti también
te queda un arduo camino.
Seguramente el de soportar
la envidia de nuestras
habilidades, la resignación
por nuestros conocimientos,
y la confrontación
con nuestra empatía.
Qué suerte has tenido
por haber dado con nosotras,
siempre en femenino.

Tu victoria,
pese a los límites que 
te hemos puesto,
no es en nombre
de un colectivo,
tú solo te defines
por tu ego y tus debilidades,
las que hace que una persona
quiera avasallar a otra
por encima de cualquier
circunstancia ajena.
Por eso,
cuando nos tengas que escuchar,
que lo harás,
recibirás tanto estilo y educación
que quizá, y sola quizás,
aprendas algo
por el bien común y general
de todas, no solo del tuyo.
Sentirás el peso
de nuestra práctica,
para que en un futuro
puedas acudir a ellas
y que sean ellas
las que te faciliten un poco la vida,
la misma,
que has intentado vilipendiar.

Te lo recordará este texto
y el propio significado
de la palabra indefensión,
la que sentimos nosotras,
con la que convivimos
diariamente
pese a desempeñar
unas de las labores
más fundamentales
de este planeta:
las de cuidar, amar y acompañar.
Caras de gilipollas
se nos han quedado a todas,
pero la tuya, por suerte,
se cala desde kilómetros,
sin la necesidad de verse,
solo con la sensación
de saber que transitamos
y sobrevivimos
al lado de sujetos
abruptamente mediocres,
y esa,
es la peor noticia
que tenenemos que darte,
en plural
y con el consentimiento
explícito de la otra parte.

Lo dejo por escrito
no por darte el gusto,
sino porque llevo
toda mi madurez
expresando con palabras
lo que pienso, siento y opino.
Hasta para eso
llegas tarde,
listillo.

Indefensión. Parte II

¿Pero con quién nos creemos
que estamos hablando?
¿Acaso pensábamos
que no iba a volver a pasar?
Pues ha vuelto a ocurrir.

Dicen que el hombre,
en el desfasado género neutro,
es el único ser 
que tropieza dos veces
con la misma piedra
y no les falta razón.
La cuestión, reflexiono,
es que hay que ponerle género,
siendo el hombre, históricamente
machista y privilegiado,
el que aunque se tropiece
por méritos propios,
eche balones fuera
y culpe a l@s demás.
Claro que también tiene
que ver con el feminismo
y el odio al movimiento,
pero eso es una mediocridad
que no analizaré en este texto,
y sin embargo queda latente.

Igual que siempre debe
existir el consentimiento,
también tenemos derecho
a negar segundas oportunidades,
sobre todo cuando tienes razones
y vibraciones de que algo
no va a salir bien.
Pero inultimente resilientes,
a veces,
lo volvemos a intentar
con la esperanza de fondo
y cierta confianza
en el sujeto,
que ya te ha dado motivos
de sobra para darle
un portazo en la cara
y sentir tanto el golpe
físico como simbólico.

Te mantienes firme
y consecuente
aunque tiemble la voz,
porque la justicia, o lo que
te parece justo, es como el agua
que necesitas para sobrevivir.
Y te lo llevas a lo personal,
a lo más personal que tienes,
en mi caso,
mis hij@s.
Y piensas en las veces
que ellas se verán envueltas
en situaciones tan desagradables
que les entrará ganas de tirar la toalla.
Y os voy a explicar, hij@s,
que tenéis derecho a tirarla
tantas veces lo necesitéis,
pero que del mismo modo,
si os veis con la fuerza suficiente,
tenéis derecho a mirar a la cara,
de frente y con asertividad,
y expresar un NO tan grande
como el corazón que os mantien viv@s.

No es miedo al conflicto;
tampoco las dudas
en su posible resolución.
Es la estupefacción
ante la falta de humildad
y el horror por la ausencia
de empatía.
Es el asombro,
tan libre como cualquier sustantivo,
a ejercer un poder tan tirano
y miserable 
que pisotee al resto
sin ni siquiera haber
mirado el suelo.
Claro que siempre se trata
de mirar,
de mirar de dentro a afuera,
de abajo a arriba,
con intención solidaria
y ajustes comunitarios.

Pero no todas las personas
están preparadas, contamos con ello
aunque duela, aunque hoy día
sorprenda, aunque sepamos
que no hacen falta carnés
para ser algo o alguien.
El disgusto no deja
de ser algo superficial,
la verdadera decepción
la llevas por dentro,
no por darles el gusto
a los malvados, en masculino,
sino por sentir que necesitas
obligatoriamente estar SIEMPRE 
a la altura de las circunstancias
con l@s demás,
especialmente con tus hij@s.
La clave está ahí
y no es la de poner
el foco en que alguien
quiera o aprenda a mirar,
eso lo doy por perdido,
le doy por perdido.

Por tanto
y hablando en términos
de memoria histórica,
no solo perdurarán los logros
y las victorias,
sino que serán las luchas,
los procesos y el posicionamiento,
lo que nos hará
seguir avanzando.
Tanas batallas perdamos,
tantos intentos
nos recordarán
que no nos pusimos de perfil
y que no merece la pena
morir por nada,
pero tampoco lo merece
el hecho de vivir de rodillas.

viernes, 6 de octubre de 2023

Su expresividad

Nunca había visto nada igual.
Toda la autenticidad
que regala con sus gestos
y la verdad absoluta
dibujada en su cara.
Quién la conozca sabrá
de lo que hablo
y podría poner tantos ejemplos
y metáforas como
los que yo pienso relatar
ahora mismo.

El mapa geográfico
compuesto por ojos, cejas,
boca y pliegues,
es el único 
que me he aprendido
asimilando el contenido
a través de la memoria.
El resto solo fueron
ríos y capitales
que en su día me supe
y que ahora divago
con serias dudas.
Cuando las cuencas de sus ojos
se dilatan
como si estuvieras
a punto de ver la cabeza del
bebé en el expulsivo,
quiere decir que está sintiendo
a lo grande,
tan significativo y magnificado
para ella,
que nadie sería capaz
de inoportunar
su sospresa.

Es ahí cuando te das cuenta
de que tú,
como persona adulta,
has perdido toda la magia
de los momentos previos
a un descubrimiento nuevo,
que más allá de su relevancia,
ella se lo toma
como algo único y exclusivo
de todo lo que está ocurriendo
a la vez en el mundo.
Esta es la diferencia
entre la impasividad
y lo que te deja huella
de forma perenne.
Es lo que define
tu actitud de estar dispuesta
y disponible,
o por el contrario,
la indiferencia
de no darse el permiso
de vivir pasionalmente.
Es la envidia que me corroe
y el orgullo de aprender
de una maestra 
de año y medio escaso.

Ya no es solo que sea consciente
de que cualquier
momento o situación
es susceptible de ser acogida
con alegría, comprensión
y conocimiento,
es el hecho de compartirlo
independientemente de quien
la acompañe,
regalándonos a todas,
a cada una de ellas y nosotras,
un saber tan potente,
que una no puede negarse
a rechazar.

Verla es como una droga
a la que eres adicta
y no puedes dejar de consumir.
Es de esas cosas inevitables
por las que te llegas a sentir culpable,
pero de la que no tienen
ningún tipo de escapatoria.
Sin ser consciente,
seduce y atrae
hasta a las personas
que se creen impunes
en esto de sentir
y hacer que sientan.
Una especie de serpiente
encantadora
cuyos movimientos
hipnotizan
hasta conducirte a un final,
que de manera pactada,
asumís con solidaridad.

Es tan comunitaria y asertiva
pese a su inmadurez,
que cualquier vecina necesitada,
con su colección de mediocridades
y vulnerabilidades,
podría llegar a sentirse
como en casa.
Es tan impactante
fijarse en ella,
que resultaría imposible olvidarla.
Es tal el espectáculo,
que la cartelera de la Gran Vía
te parecerá de segunda categoría.

Cuando hablamos de
huellas, marcas o cicatrices,
nos referimos
ni más ni menos,
a las huellas imprimadas
sobre la superficie corporal
para dejarse colorear
con una actitud tan libre 
y asiente de prejuicios,
que solo te queda
que darle las gracias
por tanta amabilidad.
Menuda investigación
la de aprenderse cada uno 
de sus gestos y expresiones
para que te los regale,
humilde y desnuda,
sin esperar nada a cambio.
Qué suerte, cuates.

Sex education

Imagino que habéis tenido
la sensación de vacío absoluto
cuando termináis
el último capítulo de una serie
que os está flipando.
Es lo que me ha pasado
con Sex Education,
una producción británica
sobre adolescentes
en puros procesos de crecimiento
físico y desarrollo emocional
y piscológico.

No es tanto un homenaje
a la serie,
sino a la cantidad y calidad
de conceptos e ideas
sobre las que interviene.
Recuerdo un capítulo
que navega sobre
el entierro de la madre
de una de las personajes principales.
Que seas capaz de emocionarte
con un producto audiovisual,
quiere decir
que tu mirada
no es de puro consumo
y materialismo,
sino que te hace sentir cosas,
cuestionarte otras
e identificarte hasta las trancas.

En el contexto del velatorio,
surgen cosas como
el reproche a una madre adicta
que no pudo ni supo
estar presente,
pero también el reconocimiento
a su fragilidad y los intentos
por salir hacia delante
en una situación grave 
de falta de recursos.
Sale a relucir el amor torpe
y descoordinado
entre dos adolescentes
en continuo crecimiento
con todas sus contradicciones.
Pero también el miedo
a una posible enfermedad,
el temor a la agresión 
y posesividad de tu pareja,
o dudas series respecto
a la identidad de género.
Entre líneas se discierne
la incertidumbre
de aquellas decisiones
que te harán dar los siguientes pasos
hacia tu siguiente formación
o por el contrario al acceso
al mundo laboral.
La vulnerabilidad de las relaciones
y la relevancia de las amistades
durante la adolescencia.
Sentirte traicionada
es una de las características
más influyentes de esta etapa.
También la soledad,
el sentimiento de abandono
o de no pertenencia
y cualquiera de las dolencias
de una enfermedad mental
como podría ser la depresión.
Los pensamientos autolíticos
e incluso la idea del suicidio,
como única salida
de un mundo
del que no te sientes identificada
respetada o protegida.
La reconciliación, el perdón
o la perspectiva nueva
desde donde se pueden ver
las cosas de otra manera,
se llama madurez.
La dureza de la crianza a solas,
estés separada a o no,
porque generalmente
aunque ya menos,
la figura del progenitor varón
reluce por su ausencia y egoísmo.
Las relaciones a distancia,
los celos, la morriña
y todas las especulaciones
que intoxican la verdad.

No ha sido un capítulo más,
como tampoco ha sido
una serie que haya visto
sin pena ni gloria.
La capacidad de emocionarse
está en todos los lados,
solo hay que ser capaz 
de activarla y creértela
para sentirla hasta las entrañas.

martes, 3 de octubre de 2023

Septiembre infernal

A más de 30 grados
a finales de septiembre,
rozando el palo con octubre.
Putos negacionistas,
os metía el termómetro por el ano.
Si ya de por sí
los septiembre
son poco amables,
con todas sus emociones
a flor de piel
y todas sus intensidades
de fases variables,
pues toma sol a quemarropa
para tu nuca por las tardes.

No es ni medio normal
por mucho que nos guste
sacar los cuernos al sol.
que puta locura la de dormir
todavía con las ventanas abiertas
mientras se entreven
nuestros pijamas de verano. 
En septiembre, históricamente,
aumenta exponencialmente
el número de gilipollas
y las putas avispas.
No es una buena noticia
que ya haya más meses
en los que quema
el asfalto que los que no
y que arroparse pase
por vivir por encima
de nuestras posibilidades.

No le veo el beneficio,
en uno de los meses
más duros del año,
a llevar tirantes y chanclas.
A mí personalmente
me enfada y me afecta,
pero efectivamente es lo que hay.
Habrá que mirárselo
como dicen por ahí.
Este clima
no favorece un mes
que se pone tan 
cuesta arriba desde 
el principio
y me temo,
que a partir de ahora,
tendremos que tenerlo
muy en cuenta.

Yo no estoy en mi
mejor momento
eso está claro,
pero joder con la peña,
puta peña del planeta.
Por si las moscas,
le echaré un poco 
de mi culpa a septiembre,
por si sirviese de algo.