jueves, 23 de octubre de 2014

-¿Y tú qué tal?...

Habla por teléfono. Utiliza un volumen demasiado elevado. El resto nos vemos obligad@s a cerrar nuestros libros esperando que su historia sea brillante. Monólogo. Soliloquio. Reconozco que me indigna. No comprendo por qué nos quiere hacer copartícipes. Más tonto soy por no increparla. También reconozco que me chorrea la curiosidad. Le doy una oportunidad.

No tengo claro si al otro lado del teléfono hay alguien. Solo habla ella. Ella solo habla. Casi sin respirar. Conversación ególatra. Remitente. Minutos protagonistas.

Cuenta...sabe dios a quién, que todo ha cambiado, que ha mejorado, que ahora están bien. Nosotr@s, l@s que escuchamos (y aguantamos), en silencio gritamos que nos ponga en antecedentes. Así hace. Resulta que su marido nunca ha sido el típico marido, es decir, que éste se ocupaba de sus retoños dedicándoles el tiempo proporcional de crianza que se merecían. Pero que cayeron en la rutina de posiciones encontradas hasta que un día...decidieron separarse. Nunca dejaron de tratarse. Fueron cordiales. Haciendo de psiquiatra, la mujer diagnostica que su hija de 21  y su hijo de 3 años no han tenido secuelas graves. Me pregunto a qué cojones se debe esa diferencia de edad. Me dan ganas de preguntarla, Quiero saber más.

Al otro lado, la supuesta receptora, intenta amagar con un feed-back, pero no encuentra el hueco.

Pasado el tiempo, las visitas heridas se regularizaron curándose al mismo tiempo. Finalmente deciden irse de vacaciones para que el NO típico marido tenga la oportunidad de reconciliarse con la típica rutina de la vida en familia.

Retomando el principio, ahora están bien; más que bien, tanto, que entre "tantos" planes, distintos, se agobia. Ella. Autogestión. A l@s espectadores/oras nos nacen muecas graciosas en los mofletes. Su privacidad quedó al descubierto por propia publicidad barata. Y pienso ¿Qué cara tendrá el marido NO típico? ¿Que diría si supiera que, ajenos a él, acabamos de salir de una sesión de auto-ayuda dónde se ha mostrado más de lo que debería esconderse?

El caso es que la mujer del marido NO típico, fatigada, con la boca seca, decide averiguar si al otro lado del teléfono continuaba su confidente "forzada" tras 10 minutos de un solitario, bello e ininterrumpido discurso preguntando:

    - Bueno, ¿Y tú que tal? que te había llamado para ver cómo estabas y.....-

...y casualidad o malafollá, cuelga el móvil autojustificándose por mala cobertura, como si fuera un "cerrado por derribo". Inevitable.
Guarda el aparato. Coge los bultos y se levanta. Sale del tren. Se va.

Nos miramos confundid@s sabiendo la verdad de la excusa que le pondrá a su interlocutora. Retomo la lectura convencido de querer ser un marido NO típico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario