es lo mismo que hacerlo
por inercia.
Hay veces que deberíamos
de ser más conscientes
y auténticas,
no dar puntada sin hilo
y buscar la coherencia,
el sentido, la emoción.
Que te necesiten
no necesariamente
tiene que ver con
la dependencia,
sino con el ojo clínico
de saber cuál es tu sitio
y cuál es tu momento.
Así empezamos el Nuevo Año
otra vez,
hablando se salud mental
con más escucha
qué protagonismo intrusivo,
con más presencia
que palabras de relleno,
con más anonimato
que furor desatado.
Las que sufren diariamente
lo saben bien
y no las atendemos
generalmente con acierto.
Porque dicen de la infancia,
pero el ego oscuro
solo viene de los adultos.
Prioridades, sacrificios,
cesiones y pérdidas,
todo viene a relacionarse
con lo mismo,
con el saber estar
y la disponibilidad,
con la habilidad y el estilo
de tomar decisiones
intrascendentes
que para alguien
significan la vida,
con dar ejemplo
y reformularlo
hasta que se entienda
de una vez por todas.
El Día 1 siempre
me ha sabido diferente,
una mezcla de nervios,
ilusión y miedo.
Un reseteo simbólico
que en realidad
se puede ejecutar
en cualquier época.
Una excusa más
para simplificar lo complejo
y reducir lo que te hace daño.
Una traca de petardos y cohetes🧨
que se podían meter por el culo.
Una siempre habrá de acordarse
dónde y con quién estuvo
en aquella Nochevieja
de aquel año tan característico
para seguir construyendo
una memoria colectiva
que aplique un poco de calma
y serenidad a cada individualidad,
porque después y del clímax
llega el reposo
y ahiy es donde de verdad
deberíamos saber estar.
¿Qué pasa, peña?
¿Estamos o no estamos?
Yo elijo que sí.
_A 2026 y todas sus gentes_
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