lunes, 26 de enero de 2026

He dormido tranquilo

Sin pastillas, esas vinieron después 
tras descargar la tensión.
Una buena noticia
podría ser el mejor
somnífero de todos.
Como esa imagen onírica 
en la que te posas
sobre el colchón 
y te hundes hasta
desaparecer a otro lugar,
como si todo lo que
hubiera aprendido 
es todo lo que 
me hubieran quitado.

Pero está descarga a penas 
dura una o dos noches
porque la rueda 🛞 
sigue girando y acumulando mierda.
En todo caso,
soy de los que piensa y siente
que merece la pena
valorar la conquista,
saborear la victoria,
acordarse del éxito 
por muy fugaz que fuese.
Las ciudades y sus dinámicas 
son responsables 
de la gran mayoría de insomnios.

Pero qué bien sienta
dormir tranquila,
con una sensación de paz
inmutable, imperturbable, impagable.
Ser protagonista 
de suelos que no elegiste
pero que te sacan
sonrisas mientras duermes,
para despertar colmado 
de algo similar o parecido
a lo que llaman felicidad,
cada cual cona suya.

Haciendo balance 
son muy poquitas
noches buenas
en comparación con las hostiles,
como cuando repasas
la lista de profes y de profas
que tuviste y te das cuenta
que solo huele a mierda
excepto algún salvoconducto 
que por algo se grabó 
en tu retina.

Me gustaría acostumbrarme
a dormir tranquilo 
y hacer de las noches
una tradición 
de hogueras, canciones y bailes.
Así que como no espero nada
de la oscura nocturnidad,
que por lo menos llueva
y tape cualquier ruido 
urbano y mental.

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