alta velocidad 🚄
como se vuelve siempre
a los lugares añorados.
Hacer amig@s
a muchos kilómetros/hora
no lo consigue
mucha gente
porque para frenar a tiempo
hay que estar muy preparada.
Un viaje low cost sin mamá
para desconectar del cole,
el curro y los ritmos frenéticos
abogando por el derecho
al descanso, el ocio y la pereza.
Una mayoría de edad antes
habiendo superado la adolescencia,
aprendimos que la palabra
picadero tiene más acepciones,
que Ulises fue majestuoso
y que Triana, además de ser
un barrio y un puente,
fue montada sin expectativa
alguna de que nuestr@s hij@s
lo fueran a hacer
muchos años después.
El tiempo se define
por los que desaparecen
y por las que aparecen.
El arte de mis prim@s,
el anfitrionismo de mi Tita
y el acompañamiento de mi Tito.
Toda casa es mágica
cuando te reciben, acogen
y te quieren.
Esa sensación antigua
de juntarnos en las
puertas abiertas
puertas abiertas
de los pueblos.
También en porches y garajes
donde asoma el sol
por las mañanas
y te dan las tantas
de madrugada.
Los naranjos,
los limoneros,
la María Luisa,
los bancos provinciales,
los barrios al otro lado del río,
la feria,
la Calle Tokio 🗼,
el pan caliente,
la yegua y su herradura,
las casas con varias plantas
para jugar eternamente
al escondite,
el jacuzzi,
el azahar.
Mi hermano,
mi prima,
la salud mental;
mi primo,
la precariedad;
mis hij@s,
el oscuro porvenir;
mi vieja,
la enfermedad;
mi tita,
el padecimiento;
las mujeres y sus cachorr@s.
Y yo, mi contradicción.
Pero aún más importante:
mi hermano y sus esfuerzos
sobrehumanos;
mi prima y sus huecos
por encontrar;
mi primo y sus lugares
conquistados;
mis hij@s y su
combativo futuro;
mi tita y su resiliencia;
y mi madre la imparable,
porque cuando pare,
se muere.
Y yo y los posos,
mi legado.
Igual que llegamos
nos fuimos,
sin abrigos
ni nada que reprochar a nadie
porque desde el Este ➡️
de Sevilla
nadie sale mal parado,
en ninguna estación del año,
que para eso
las hemos probado todas.
_A mi familia sevillana_
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