y otras que incomodan.
Tanto para una como
para la otra
hay dos opciones
externas posibles.
Está la de no opinar
llevándolo todo por dentro
y está la de atreverse
a opinar sin haber
recibido ninguna
demanda de hacerlo.
A mí me suele
pasar esto último
no siendo una persona
que de su opinión
sobre las estéticas
de l@s demás.
Dada la introducción
ya se podría entender
lo que quiero transmitir
pero no voy a parar aquí.
Mi pelo,
mi ropa
mi estilo
lo decido yo,
no hago daño a nadie
tomando estas pequeñas
decisiones.
Nadie va a influir para mal
pero ni siquiera para bien
en mis apetencias estéticas.
He abrazado modas,
he querido ir
a contracorriente
y ahora exploro
como un pez 🐠
que navega por el océano 🌊.
Solo una vez tuve
un problema en la calle,
pero eso fue cosas de nazis.
Ni en casa 🏠,
ni en el curro,
ni en las plazas
me han puesto condiciones
ni aunque quisieran.
Pura estética
relata el desencanto ajeno
de la mirada prejuiciosa
que entra sin llamar.
No ocultaré que hay
cierta parte de ánimo
en crear incomodidad 🫦,
pero el problema
seguiría sin ser mío
ya que todos los días
me levanto y me acuesto
sintiendo que soy el mismo.
No pasa nada,
escribo sin acritud.
aunque ya no tenga
ni olfato ni gusto.
Yo no soy ningún
superviviente,
no poseo nada especial
que tenga algún mérito,
así que no te avergüences
si yo no me avergüenzo,
que el día a día
merece muchas más
atención en otras cosas
de mayor interés.
Yo respeto todas
las estéticas
menos la de los nazis,
ya sabéis,
pero porque
ni siquiera
defiendo su existencia.
Estoy ocupado.
Que se ocupe el resto.
Ocúpense.
No hay comentarios:
Publicar un comentario