lunes, 2 de diciembre de 2024

¿Dónde está mi psicóloga?

"Respecto a lo que te pasa 
¿qué es lo que no estoy
siendo capaz de ver?"

Ojalá tuviera una psicóloga,
de hecho,
ojalá todas tuviéramos una
por la seguridad social 
y bien remunerada.
¿Qué es lo que necesitas de mi?
habría que preguntarles.
¿Qué es lo que necesito de ti?
desde lo que me gustaría recibir,
habría que preguntarse
a una misma.
Nadie dijo que fuera fácil,
pero es absolutamente 
necesario hacerlo de esta manera.

También escuché 
lo de las sociedades polarizantes 
como si los extremos
en sus posiciones
tuvieran equivalencias:
mentira cochina,
fallo orgánico del sistema.
¿Dónde están? ¡No se ven!
Esas relaciones interpersonales
bien cuidadas.
Ayuda externa ¡Sí!
Pero no todo vale
para echar balones fuera.

Mira que me he llevado
toques de atención 
con todas las razones posibles,
pero ese nunca ha sido mi estilo,
sino que aguardo paciente
y consciente
el momento perfecto 
y máximamente respetuoso 
para ejecutarlo.
Hay mil maneras
y cada una con las suyas,
no hay problema,
pero por favor,
empatía,
que casi todo nazca de la empatía.

Son tantísimas cosas
las que se nos escapan
que deberíamos 
despojarnos de las togas
y los mazos
cada vez que sentimos
que podemos intervenir.
De verdad que solo sé 
que no sabemos nada,
así que tranquilidad,
con alter ego 
y disponibilidad persé
para con las demás.

Si solo escribiésemos
un poquito,
si nos escribiéramos 
con los mismo datos 
en el remite que en el remitente,
si mirásemos un poquito
hacia dentro,
las terapias que no hacen falta
estarían mejor configuradas.
Abrazar el silencio,
practicar la escucha
y escoger el momento adecuado
para abrir la boca,
son tres asignaturas
que echo en falta,
que muy poquita gente
aprobó en su día.

La clave o las claves
no te las voy a dar yo,
no tengo nada de presuntuoso
ni ególatra 
aunque ciertamente 
produzaca el sentido contrario
al manifestarlo yo mismo.
La clave está 
en buscarse la vida
para encontrar tus claves,
como si fuera la banda sonora 
que anhela tu vida;
como si fuera el sabor
incontestable 
que nadie pudiera discutirte;
como si la imagen 
que vence a las mil palabras
estuviera enmarcada 
en el cabecero de la cama.

Ni me canso ni desisto 
en contarlo 
aunque de mil rodeos 
porque como dije
hace poquito
defiendo y detesto,
defiendo lo que me parece justo 
y detesto todo lo que me parece
que sobra.
Puede que se entienda 
algo se lo que relato
o puede que te parezca
una basura,
en todo caso
aquí lo dejo escrito 
para seguir legitimando
lo que pienso, lo que quiero
y en lo que insisto.

¿Dónde está mi psicóloga?
Pero antes necesito trabajarme.
Esos son los pasos que elijo.

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