miércoles, 16 de octubre de 2024

Soliloquio

Más soliloquios
y menos egos expresivos.
La peña debería de probar 
cómo suenan algunas cosas dichas
delante de más gente 
y cómo suenan a solas,
para una misma.
Hay muchas diferencias.
Pero para qué,
lanzo lo primero
que se me venga
por la boca del estómago 
y fuera,
ya lo he soltado,
que lo digieran otr@s.

Un poquito de prudencia 
ya no por una misma,
sino por el resto,
es asertivo en todos los sentidos.
No opinar 
si no te lo han pedido,
no precipitarse,
callarse la puñetera boca
de vez en cuando
para que no entren moscas 🪰🪰.
¿Es tan difícil?
Debe serlo,
no me extraña 
que día sí y día también
estemos histéric@s.

De los soliloquios,
a veces,
vienen las musas,
los buenos deseos
y las grandes ideas.
También viejos 
recuerdos agradables,
pensamientos necesarios
y expectativas ocultas.
Total,
nadie te va a juzgar.

De los soliloquios 
surge la filosofía,
un poco de poesía 
y tiaa la pedagogía 
que anhelas.
También los 
buenos propósitos,
la enmienda de errores 
y las ganas de un 
progeso más que absoluto.
Depende tanto 
de en qué términos
podamos encajar la soledad...

A mí personalmente 
me explota 💣 la cabeza 🤯 
tanto ruido,
tanta palabra desarraigada 
y tanta queja ajena.
¿Que si tenemos derecho?
Pues claro que hay derecho,
pero también lo hay
para protegerse,
para evadirse
o incluso para mandar 
a tomar por culo.
Como siempre,
una vez más,
es un problema grave
de nuestras sociedades.

Más soliloquios 
y menos megáfonos
cuyos receptores
de dicho mensaje
a lo mejor solo quieren
un partido de tenis 
de ida y vuelta
o una senda de montaña circular.
¿Se me entiende, no?
Pues ale, a revisarnos.


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