y un calor impropio
de temporada,
sigo con las uñas pintadas
de verde fluorescente
y mi hija cumple
tres mesecillos,
así, como si nada.
Porque como si nada
pasa el tiempo
y las frases hechas
que son verdad,
para confluir en la realidad
que nos atañe.
Me acuerdo de cada
momento del parto
como si fuesen
las tablas de multiplicar,
sin embargo,
en un suspiro,
se ha pasado un
primer trimestre
que si bien fue lluvioso
durante las primeras semanas,
ahora son de esas semanas
que queman el campo
si te descuidas.
Quieres echar la vista atrás
pero ya no puedes,
porque la mirada
se ha convertido en global,
casi universal,
con más fuerza
que cualquier capital
del que dispongas.
La ardua tarea de
exprimir unas naranjas
para tomarte su jugo
en un satiamen.
Cada experiencia
es tan intensa
que resultan,
a veces, efímeras.
Porque aunque sean
seres distintos,
ya conoces de qué va
la movida.
Y se nota.
Se nota mucho el haber
experimentado
vivencias previas y similares.
Incluso así
sigue siendo
una flor única en el bancal.
Con sus destellos
y sus pétalos de colores.
Con su olor inconfundible
aunque yo ya no pueda olerla.
Pero como me pasó
con su hermano,
yo podría reconocerla
entre millones
con los ojos vendados,
porque esto
no va solo de sentidos,
sino del conocimiento
del saber de su existencia.
Y la memoria,
por mucho que enferme,
ya se ha arraigado ese dato
hasta el fin de los tiempos,
hasta el final de mi tiempo.
La flor enraizada
al campo de la justicia,
con su tallo honorable
y su néctar humilde.
Una flor que,
como sus pamadres,
ya no podrá ser arrasada,
pero sí transplantada.
El día después de su llegada,
Rusia invadió Ucrania,
pero ya había muchas
más guerras antes,
ya morían a cientos de miles antes.
La sentencia no fue esa.
La sentencia fue seguir
redondeando
el número 23,
uno menos que el de
vuestra madre,
porque ella siempre
os sujetará la puerta,
ella siempre será la segunda
hasta que aprendáis que,
ceder el paso,
es otra forma de ganar.
Otra flor que regar
en mis campos.
Otra flor húmeda y vibrante
que refleja la parte del sol
que nos conforma a todas.
Crecida y acompañada
en la diversidad
que nos posibilita
seguir avanzando
mediante el respeto
al otro,
con la confianza natural
de las metamorfosis
que sufriremos,
con la conciencia tranquila
de no haber corrompido
la moral humana
que devasta los campos.
Un trimestre
en el que has sido
porque tu hermano
te ha mirado mucho,
y te ha contado
que está enamorada de ti,
sí, enamorada, en femenino,
porque aunque no tenga
coherencia léxica,
las implicaciones y significados
que tiene trascienden
a las palabras escritas adecuadamente.
A sabiendas de que tú
también estás enamorada
de él,
sigue esperando
a que tus primeras palabras
pasen por nombrarle (TATE),
pasen por hacerle consciente
de todo lo que quieres
devolverle.
Ya te he contado
los lugares,
con tu permiso,
que ocupan tu mamá
y tu hermano.
Ahora quiero contarte
dónde me situo.
Si con tu hermano
creí "conseguirlo" todo,
si con tu hermano
completé mi eje,
contigo atravieso
todo lo que la vista mi ofrece.
Eres la transversalidad
de mis días
y de lo que me reste de vida.
Si ya tenía
la estructura,
ahora tengo la melodía.
Me puedo morir tranquilo,
pero no pienso hacerlo
hasta conseguir
que seáis mi música.
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