martes, 11 de diciembre de 2018

Semana 37

La forma
en que
nos reímos.
Contagiándonos
cada músculo
saltar
las lágrimas
de gozo.
Agujetas
festivas
si un motivo
necesario
para que
la risa
ocupe
el poco
espacio
que le queda.
Nos morimos
de alegría
y el cordón
sirve
como único
transmisor
posible,
el que ya nos ata
de por vida.

No se me olvida
despedirme
por las mañanas.
Beso en la frente,
beso en la barriga.
Con la tranquilidad
de saber
que está
en casa
pese a
la opresión
de las empresas,
las mutuas
y los seguros.

La prima
duerme contigo
y quiere saber
dónde tienes
el culo.
Clio se arropa
en tu cuna
y Aisha
ha sido
la primera
en hacerte
el piel con piel.
Mamá te lleva
y ya no te
soltará nunca.
Y papá,
la pinza
que faltaba,
te escribe
desde hace meses
"soñando tonterías
nos pillan las estrellas".

Ya has sentido
el flagor
del teatro
con Emma
y su ratón,
Oliverio.
Acompasado
por Ismael Serrano
y un público
bailongo.
¿Cuántas cosas haremos
con todas las que ya hemos hecho?

Que l@s cantautores
te rocen la piel
y el porteo
no sea un mero
traslado,
sino una
decisión
pactada
a la altura
que deben
darse los besos.

¡Hijo!
no te apresures
y sigue jugando
en el vientre
de tu madre
para corresponderte
cada noche,
con la sesión
de caricias
que te mereces.

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