Lo dejamos para otro invierno,
eso de que los cuerpos
se amen otoñales
al caer las hojas
para renovarse.
Sobrecoge este
ambiente asfixiante
que pone límites
al contacto,
reglas cambiantes,
se nos olvida
querer de verdad.
Consecuencias
del cambio climático,
es tiempo de acatar
aquel opresor paisaje,
con alas,
ya tampoco
se puede volar.
Aunque nos sepamos
de memoria
toda la geografía
corporal,
no hay sitio para nadie,
human@s
aquí está vuestro final.
Lo dejamos para otro invierno,
estaciones al pasar,
desatado
nuestro infierno personal.
Más no te olvides
de la proeza
de amar
sin poder tocar,
somos fuertes y valientes,
la escritura perdurará.
Porque no se
borra su tinta
ni sus ganas
de expresar,
las palabras
flechas incendiadas,
de tu boca
a mi paladar.
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