jueves, 24 de abril de 2025

Puede que sí o puede que no

El caso es sembrar la duda 
como una semilla mágica 
que se expande ingobernable
a su antojo
en función de sus demandas y deseos.
Descubrir que una marioneta
(sin mochila) 
es de carne hueso;
comprobar que todo lo estático 
cobra movimiento y coreografía;
que surja una voz
que resulta familiar
tras todo el silencio acumulado;
y observar que una mirada cosida
de repente titila buscando la tuya.
Anteponerte entera,
anticipando tu cuerpo,
desgarradas las ganas,
para entregar, totalmente altruista,
tu maleta rosa de viajes.
Eso no lo había hecho nunca nadie.
O puede que si, puede que no.
De nuevo, el caso, es imaginar
y representar tus experiencias 
con una actitud militante
ante la vida,
tan sindicalista 
como el que lo hace
aunque sabe que
no se puede permitir
un día sin sueldo.
Es lo mismo, hija.
El compromiso ideológico 
y social para con tu comunidad 
que la emoción desbordante y genuina
para con tus creencias.
Mirolinda vino a verte
y solo te acompañaba 
una de tus maestras,
o puede que las dos,
no lo sabemos,
pero ya te digo yo
que fueron las dos.
O quizá te lo diga
dentro de unos años,
pero el recorrido al tacto
de tu espalda 
ya lo lleva puesto,
lo lleva escrito,
yo te lo escribo
para que a nadie se le olvide.
No es que seas una privilegiada,
es que te has ganado el honor 
de que te cuiden y te acompañen 
como toda la infancia se lo merece.
Mamá y papá te lo han 
puesto en bandeja,
pero han sido el resto
de maestras las que
lo han materializado.
La capacidad de emocionarse 
y el permiso de sorprenderse
es lo mismo que una memoria sana,
una dignidad blindada 
y una rabia necesaria.
Si Mirolinda comparte piel
con MJ no es la pregunta, cariño,
puede que sí o puede que no;
la pregunta sería 
si lo que te ha hecho sentir una
y lo que te hace sentir la otra
se parece en algo.
Y sé de sobra que para esa,
tienes la respuesta.

_A mi hija, sus maestras
y su Mirolinda_

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