le dije entre risas
sin ninguna intención despectiva.
Después de lo vivido,
que quiere decir
lo mismo que lo sufrido,
al final conviertes las anomalías
casi en virtudes,
en heridas a las que poca
gente ha sobrevivido
y no te queda otra
que sentirte especial.
Cada un@ que lo vea
como quiera y/o pueda.
El Titi es una anomalía
para su tiempo e
incluso para su época.
Por eso, como si fuese
un cuento mágico,
las piezas parecen que
no encajen y desentonen
a más no poder,
hasta que llega un momento
en qué ZAS, todo cuadra
y todo se compensa.
No conozco a nadie
que no haya tenido ese
momento tan especial
en el que te reconoces
meritorio y piensas:
'ahora sí que sí'.
Lo anómalo es descubrimiento
y sorpresa,
emoción y expectativas,
conquista y compromiso.
El término de subnormal,
acertadamente poco aceptado,
lo reivindico todos los días
para adjetivar a los nazis.
La anomalía es que el Titi
consiga elevarse
y superarse en lo impesable,
en lo inimaginable,
en lo imposible.
El puto Titi es una historia
que se escribe
solo con su permiso,
pero con ayuda de much@s,
para que esos much@s
no se sientan sol@s.
Eres una auténtica anomalía,
de hecho eres mi anomalía preferida,
la que les detallo a mis hij@s,
tus sobrin@s, para que tengan más
de dónde pescar.
Por eso soy tan importante
para ti,
porque fui el primero
en darme cuenta
y un@ de tant@s
que se mantiene en el filo,
agarrándote fuerte,
como en las pelis,
para que no te caigas,
porque si cayeras
y desaparecieras,
el planeta sería
un poquito más normal,
y eso es una mierda.
Por eso eres tan importante
para mí,
porque crecí en tus rizos
y me emancipé de ellos
no para olvidarte,
sino para extenderte
por todos los campos
que tenía que regar
y riego actualmente.
Eres una bestia anómala
y nada me gustaría más
que seguir pateando juntos
a los subnormales nazis,
o a los nazis subnormales,
porque no tienen otro nombre.
Y mira que este texto
no iba de nazis,
pero pienso en ti
y no se me ocurre
mejor antifascismo
que el que defiende tu hígado.
A-NÓ-MA-LO
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