lunes, 14 de abril de 2025

La República de los Pueblos

Las infancias veraniegas 
en los pueblos.
Llegar en junio
y volver a finales de agosto
habiéndolos pasado,
seguramente,
con los abuel@s,
cuanto menos,
con las abuelas,
las verdaderas y más puras 
militantes de la crianza.

Los pueblos y las pueblas
son eso,
las repúblicas que nos hacen falta.
Y no, no es solo
un lenguaje inclusivo,
es un lenguaje geográfico 
dónde verdaderamente 
existen las pueblas,
como la mía.
Respirar municipalismo 
sin las llaves echadas,
con cada puerta abierta
asediadas de sillas
donde reposar y compartir.

Da igual de dónde vengas
y de "quién seas",
bien recibida te hayas
independientemente de la sangre,
el origen o de la casa (de cá).
Esas amistades estivales,
esos descubrimientos rurales,
esa creación de recuerdos especiales
que te acompañarán siempre.
Republicanas y de izquierdas
pese a los caciques, los cardenales
y los señoritos.

Los pueblos tienen más historia
de la que se presupone de ellos.
Pero requiere tiempo
e interés 
para impregnarte de ella.
Los secretos más profundos
siempre tienen un lugar
oculto, casi mágico,
percibido por casi todo el mundo
pero poco conocido
por casi nadie.
Los caminos,
las calles,
las escuelas 
y los amplios campos
albergan arboles, pájaros y ríos,
ropas viejas y pequeños pasos.

La sensación de que cualquier 
época anterior fue mejor
no son más que los ecos
de lo que insistimos 
en seguir esperando.
Los pueblos son el rumbo
aunque haya que reconquistarlos,
pese a que haya que redescubrirlos,
porque es la única manera
de volver a enamorarse,
comprometerse y socializarse.
La lluvia de abril 
y las nubes del norte,
rememoran las ideas y los sueños
que aplacarán nuestra rabia.

Por las Repúblicas de los Pueblos,
por la maternidad de las Pueblas.

_A todos y cada uno de ellos
y de ellas, se llamen como se llamen,
se encuentren donde se encuentren_

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