cantos helados, húmedos
en busca del río.
Los pájaros truenan,
se levantan los árboles
y la luna en lo alto entera
aunque solo se muestre a medias.
El campo resuena
con todos sus cantos
buscando un sitio
en el que permanecer indemne,
mientras el viento suspira
con fuerza inaudita
despertando salvaje
a todas sus fieras.
Ilustres personas,
lugares reconocibles,
homenajes a capela
con el vaho de la noche.
La lucha indómita
de las transiones punibles,
para cruzar el umbral
sin objeciones posibles.
Febrero reserva,
febrero asegura,
febrero conforta
pese a la posibilidad del frío.
Por eso canto
con cada despertar y desvelo,
para sentirme fuego y libre
con unas migajas de duelo.
Las aguas termales
del norte utópico,
¡lucha de clases!
que lo atraviese todo,
océanos, mares, embalses,
desde lo microscópico.
Alimentar a la cría,
lame la madre,
en busca del padre,
tod@s somos animales.
No hay paz en las ciudades,
tampoco finales felices
ni cuentos que aportar,
me lo dijo un mirlo
y pienso hacerle caso.
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