domingo, 23 de febrero de 2025

37 autobuses

Los que un día me llevaron.
Los que hoy día me llevan.
Los que otro día me llevarán.
Todos son lo mismo,
elementos materiales 
que conforman mis rutas,
tanto las que elegí 
como las que me sorprendieron.
Una flota de vehículos 
para los que la gente
sigue sin estar a la altura,
desaprovechando sus posibilidades 
y malgastando las oportunidades 
se los aprendizajes 
de los pequeños detalles.

Mis 37 autobuses 
lo publicitan,
públicos y sin banderitas 
en días señalados.
Menos contaminantes
que hace años
porque sabemos de sobra
que el planeta necesita ser cuidado
con otra mirada, con otros tactos.
Acogedores universales 
de lo diverso y de lo
especialmente vulnerable,
con un sentimiento de justicia
por encima de cualquier
mediocridad objetivable.

Pese a todo y pese a ellos,
sigo cumpliendo años de más,
años en los que seguir abarcando 
toda la bondad que me quepa,
toda la humildad que me alcance
y todo el compromiso 
que nos falta.
Ser buena persona
fue siempre el único propósito.
Itinerarios irregulares,
intensos y algo adversos;
a veces confusos,
pedregosos y oscuros;
en ocasiones decepcionantes,
humillantes y vacíos;
pero juez y parte 
de la plenitud que persigo.

Son 37 autobuses 
donde pinché demasiadas ruedas,
donde el motor me gripó de noche 
y donde las puertas
quedaron atracadas.
Pero también son 37 buses
desde los que tiré 
todas las bombas 💣 
que me parecía 
que tenían que ser tiradas;
desde donde lancé 
tantos besos como huesos tengo;
desde los que grité,
con el máximo respeto 
al ser humano,
que así no,
que tenemos la obligación 
de elegir
el cómo y el cuándo.

Buenos, pues eso,
37 autobuses 
sin carné ni oposición 
de ningún tipo.
A mí ritmo, tranquilo,
coherente, estiloso,
placentero, soñador 
y un poco porculero.
Me acompañan 
3 minibuses
sin tubo de escape,
descapotables 
y con una dirección asistida 
a contracorriente
para que no se me olvide 
cómo fui,
de dónde vengo
y adónde vamos.

_A mis 37_



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