para curarte,
que para casarte,
para tatuártelo
o para una posible
reacción alérgica del copón.
La amoxicilina
no es ninguna inocentada
por mucho que esto
se publique el día 28.
Días raros para acabar
el año.
Las vacaciones no saben
a vacaciones
y las celebraciones
tienen olor a alerta.
Nos ha venido dado
y sin hacernos las víctimas,
nos gustaría
que fuese de otra manera,
no por egoísmo,
sino por salud:
el gran tema del 2023
junto al cambio climático.
Salud mental
y salud física.
El sistema sanitario público.
Las intenciones perversas
de poco menos
que la mitad de un país.
Es social y político.
Y por supuesto personal.
Estamos jodidas
y no hay atisbos de mejora.
Eso unido
al miedo y sufrimiento
que sientes por otro ser
que no está en su
mejor momento,
pues preocupa,
preocupa y mucho.
Por eso voy a hacer alarde
de cuando sonó
Amoxicilina
en el intercambio de anillos,
en dos partes,
cada una con su protagonismo
para fundirnos
en un beso final
a modo de broche.
O a cada vez que
nos agarramos
por la espalda
para cantar la canción
que consideramos
se escribió para nosotras.
Imaginaros estar rodeadas
de miles de personas
y al mismo tiempo
sentir que el foco
solo te alumbra a ti.
O aquella vez
que fuimos a un local
de Lavapiés a tatuarte
la composición de Amoxicilina
entre la ingle y la cadera.
Pese a ser personas
históricamente sanas,
estamos unidas a un medicamento
que salva vidas diariamente
aunque menos de las que debiera.
Porque no todo el mundo
tiene acceso y oportunidad.
Depende de dónde seas,
depende de cómo seas,
depende de lo que hagas,
depende del dinero que tengas,
al fin y al cabo,
depende de quién seas
y de dónde vengas.
Hemos cubierto el cupo anual
de Urgencias en apenas dos días.
Una vez más,
me duele más el
padecimiento ajeno
que mi propia
otitis equina.
Una vez más
que me cambiaría
por él
sin pensármelo dos veces
para que no sufriera
una brizna de dolor
hasta que por lo menos
cumpla noventa.
Una vez más
que el amor duele tanto
y da tanto miedo,
que hace que te tambalees
y dudes con cada movimiento,
con cada sensación,
con cada decisión
que debes de tomar.
Amoxicilina me recuerda
a lo mejor de mi vida
y a momentos duros
de incertidumbre
pura y sin cortar.
Una dicotomía
con la que convivir
y transitar
llena de incoherencias
y contradicciones
pero de las que sin duda
salgo más fuerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario