lunes, 18 de septiembre de 2023

No nos lo podemos permitir

Es una frase
que nunca me ha gustado nada,
pero no por ello,
está exenta de razón.
Los primeros días
de bienvenida,
de acogimiento,
de vinculación,
son para todas,
cada una a su manera,
y eso pasa factura.

Como siempre 
nos van a pasar el recibo,
la clave está
en intentar reducir daños
y diferenciar cada momento.
No podemos afrontarlo todo
con la misma
intensidad o con el mismo enfoque,
no es justo para nadie,
ni siquiera para una misma.
Pero tampoco es fácil
echar tierra de por medio
y resetear una vez
cambies de ambiente.
Aunque no sea fácil,
no es excusa para
no esforzarse
en que l@s demás,
justo l@s que más te necesiten,
paguen las consecuencias
de tu mala gestión.

Ya nos equivocamos
lo suficiente
como para no querer ver
las orejas del lobo
cuando las tienes
justo delante y sin interferencias.
Por eso llevaba razón
cuando me espetó
esa frase
tan llena de contundencia,
sentadas en el acolchamiento
del sofá 
mientras escudriñaban mi cara.

La buena noticia
es que casi siempre 
estamos a tiempo de evitarlo
o al menos de enmendarlo.
No ayuda la agresividad
del momento,
ni la hostilidad
de los procesos,
pero como dirían por ahí,
gajes del oficio.
Ahora bien,
no me estanco
en una justificación
ajena a mi control,
sino que hago acopio
de mis responsabilidades
y compromiso honesto
con quien no merece más
que cuidados, amor y acompañamiento.

Jamás utilizaré esa frase
en el curro,
pero comprendo, asimilo y acepto
su trascendencia,
solo necesito algo más de tiempo.
Lo siento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario