lunes, 27 de enero de 2020

Los primeros pasos

Inestables.
Ambiguos.
Dan vértigo.

El orgullo de verlo.
La satisfacción
que sientes
por el desplazamiento
autónomo
a otra altura.
Tú decides
cuándo,
cómo
y con quién.
Te lanzas
independiente
a por una nueva
conquista.
Y te caerás.
Y te dolerá.
Pero aprenderás
a reducir los daños
y a hacerlo
sin que te aplaudamos.
Un hito más
de tu historia;
otra experiencia
para dar ejemplo.
Y tu culo
un flotador.
Y tu mano
dos ganchos.
Y tus piernas
dos torres.
Y tu ímpetu
incansable
siempre que
respetemos
tus ritmos.
Porque consiste en eso.
En mirarte
y pasar 
a un segundo plano.
Sin protagonismos.
Sin intervenciones.
Solo seremos
la compañía
de seguros
a todo riesgo
que amortigüe
los golpes.
Los tacatás,
las manitas
en alto,
los zapatos opresores
son cosas del pasado.
Ahora las cosas
se hacen
de otra manera
y tú marcas
los tiempos.
Nosotras solo
confiamos
y nos mantenemos
cerca.

No es Pikler.

Es amor y sangre.
Medallitas
para las pedagogías
activas
no.
Méritos
por herencia
de las cosas
que se han hecho
toda la vida
tampoco.
La victoria
del hogar,
el compromiso
de la familia,
el logro
de las capacidades,
el asentamiento
de las aptitudes,
el quererse
como nunca antes
lo habíamos hecho,
eso,
eso si
que es digno
de estudio.

No seremos sombra.
No seremos huella.
Ni siquiera
nos daremos las manos
porque
con saber que nos tenemos
es suficiente.

_A tus primeros pasos un Sábado 14 de Diciembre del 2019_

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