Primer madrugón.
Una noche entre
Pinto y Valdemoro.
Fórmulas matemáticas
para conciliar
el sueño
y despertar
sin acopio
de cansancio.
Al final
mi corazón
se fue moqueando
y con capucha.
Porque ha vuelto el frío.
El frío que nos une de noche.
Muchos nervios
y mucha mierda
en este inicio
de curso.
Cuando la alarma
no suena
y te despierta
la biología.
Todo en silencio.
Sin hacer una
pizquita de ruido.
Y justo en el
último momento...
..........
...el llanto...
...la llamada
de emergencia
que te agrieta
el corazón.
La Mamá
y sus cuidados.
El bebé
y sus demandas.
Y el Papá
con un sufrimiento
de culpabilidad
que no puede
soportar.
La cruda y cruel
conciliación.
Mi corazón
con garrote,
legañas
y marca-pasos.
Mi herida abierta.
Hemorragia descontrolada.
Me voy mirando
hacia atrás
y sabiendo
que tengo
que aprender
a hacerlo mejor.
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