Suenan acordes
venidos del Norte
hasta la Meseta.
Los hacemos
nuestros
como si su
composición
hubiera sido propia.
Ella le canta
llenando
todos los rincones.
Un sonido dulce
de mirada fija.
Conectan
simbióticos
como la
metamorfosis
de las flores.
Bajan el tono
y las pulsaciones.
Son insaciables.
No existe
el cansancio
para ell@s.
Ella le canta
como la cantaron
a ella
en el 3 de Marzo,
a capela
y sin reproches.
Un espectáculo
que se expande
más allá
de la noche
del que yo
disfruto
y aprendo
estando
en medio
de sus mitades,
cortadas
cual naranjas
para exprimirles
todo su jugo.
Ella le canta
adueñándose
del cielo,
haciendo de él
algo más puro,
más concreto,
más consciente.´
Desde pequeña
entrenó
implacable
hasta encontrar
su canto.
Hasta hoy,
dando comienzo
al concierto
de su vida.
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