Cuando le tengo
en "falda"
como se decía antes:
o en regazo,
como se dice
ahora
para que
los hombres
nos hagamos cargo
de una vez
por todas.
Le arrullo.
Se adormila
con cada palabra
que le ofrezco.
Y sonríe
consciente
o inconsciente,
pero sonríe.
Cura y calma.
Como el mar.
Le pido perdón
por los errores
que he cometido
y por los que
cometeré.
Le juro seguir
mejorando
a pesar
de no haber
jurado
en mi vida.
Le prometo
aprender
humilde
y le digo
que le quiero,
con todas
sus letras,
intenciones
y significados
porque
el 3 de Marzo
fue el comienzo
de todo.
Parece
que se rinde
al sueño
con gigantes
esfuerzos
para no
hacerlo.
Me mira
confiado
y le vuelvo
a pedir perdón
por si acaso.
Todavía
no me reprocha
nada,
pero sé
que lo hará,
estoy seguro,
tengo que estar
preparado.
Te quiero
como la Primavera
quiere a las flores,
el Otoño
a la lluvia,
el Invierno
a la helada
y el Verano
al asfalto.
Te quiero
aunque me vaya
temprano
y regrese
demasiado
tarde.
Te tengo
en brazos
pegado a mi pecho
sincronizado
el latido.
Te oigo
respirar
y cuento
los cuentos
que me quedan
por contarte.
Te huelo
y por fin
sé
a qué huele
la vida.
Te arrullo
con los acordes
del "Secreto de Neruda"
cuando Mamá
cumplió años
y yo cumplí
un sueño:
"cargas amable
con el peso
de dos familias
y una tercera por formar".
Y te arrullaré
con diez,
veinte,
treinta
y todas
las decenas
que te aguante
para que no
se te olvide
de dónde vienes.
Y todo ello
para que el día
de mi último
aliento
seas tú
quien
me devuelva
las palabras
que adormilan
y pueda
marcharme
menos vacío.
Preciosoooo q verdad en la delicadeza de palabras q carician.. q suerte poder vivirlas superpapiss
ResponderEliminar