Acordeón inflamable,
teclas versátiles,
esperando
la luna
que alumbre
una fábrica
de obreras
cerrada:
están en huelga.
Señalada,
marginada,
endemoniada,
se fragua
errante
para l@s que más
se atreven.
No son mil,
son ONCE
y se acercan
irreverentes,
irremediablemente
incorregibles.
La historia
no es objetiva
con La Kuadrilla,
pero si la historia
te la cuenta
La Kuadrilla,
pedirás la
muerte inmediata
par no morir
tortuosamente
de risa.
Cada sábado
seguimos
saliendo
como mariposas
en flor
en busca
de la luna
que nos
alumbre
tras la verja.
A veces
nos equivocamos
sí,
pero sabemos
reconocerlo.
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