jueves, 29 de diciembre de 2016

El abuelo que cambió de género

Otro Aniversario
para la colección.
Hace un año...
...dirían los recuerdos
de Facebook...
...Hace un año...
dice ahora
una nueva
Historia de Vida,
la mía,
la suya,
la nuestra,
¡por fin! la misma.

67 escaleras diarias
necesitan ser subidas
para llegar a
La Mariana,
lugar de encuentro
y de acogida,
refugio de portales
sitiado de animales,
palabras
y humildes corazones.
Si te dejas,
es muy fácil
ser feliz.

Aquí,
un 29 de diciembre,
se firmó
la Capitulación
de los días antiguos,
se pactó el ritual
de las buenas intenciones,
se sellaron
las costumbres
y tradiciones,
las normas,
los derechos,
las libertades.

Pasa el tiempo
como si el tiempo
hubiera sido
siempre el mismo
porque aunque
los cuerpos
ya estén maduros
y formados,
crecemos incesantes
en conceptos y contenido.
Juego simbólico
de poesía nocturna
y besos medio
abrazados
que ya
no se despiden 
en domingo.
Continuistas
sin reformas,
siendo más de 
Revoluciones
a media mañana
que de rutinas 
al caer la tarde.

La casa con nombre
de Abuelo,
cambiándole el género
para que la 
sensibilidad,
pura y sin cortar,
proporcione
las competencias
necesarias
para seguir 
confiando
en que no podía
haber sido de otra manera:
la que elegimos
y construimos
cosiendo a mano,
año a año,
día tras día,
partido a partido,
hasta llegar a hoy...
... el momento,
sin duda,
más feliz de mi vida,
esperando,
eso sí,
a los venideros
que superarán 
con creces,
los muros imposibles
de las limitaciones
que un día 
nos dijeron no,
hasta que nos
dimos cuenta
que nacimos
para vencer.




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