Gritar hace daño,
consume tu dignidad,
ahoga tu salud mental.
¿Por qué gritáis?, ¿Por qué gritas?, ¿Por qué le gritas?, ¿Por qué grita?
Cansado de recibir ofensas, filtrarlas y escupirlas. Convirtiéndome en lo opuesto de lo que firmé en aquel contrato de sólo tres esquinas. Parece ser que ya no puede ser lo que quería haber sido porque fuí lo que fuí por ser y haber sido. Es justo cuando el equilibrio tropieza con el bordillo y caes rendido en las formalidades. Se te olvida romper lo prohibido y aceptas mientras abrazas lo injusto. Me visto de contradicción y al pasear ya nadie me conoce.
Hoy, me toca perder.
No hay comentarios:
Publicar un comentario