Cuando les pido tu cuerpo
en alguna barra de cualquier bar,
me dicen que no les queda género.
Así que escalo la banqueta de la desolación
y pido un café.
Apoyado, recuerdo aquel día
en que nuestras espaldas cortaban la hierba
y teñían de gris oscuro el cielo.
Miro la puerta que nunca cruzaste, al menos conmigo.
Amarga demasiado.
Tantas luces ciegan, todos los colores golpean con fuerza.
Le pregunto al de al lado
si te conoce, o si te conoció.
Al darme que cuenta que ambas significaban lo mismo,
le dije que si la quería conocer.
Se quitó las gafas y me contestó:
-Llevo aquí muchos años, TÚ sólo acabas de llegar-
Me quedé en aquel bar varios meses
viendo como tod@s respirábamos por alguien
que ya respiraba por otr@ alguien.
Cuando salí y vi el rótulo...lo entendí todo:
"BAR DE L@S EXTRAÑ@S"
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