de franquismo a sus espaldas
se ha muerto el golpista,
criminal y fascista Antonio Tejero.
Vinculadas desde
nuestro nacimiento
al 23-F,
celebramos el fallecimiento
del que dio la cara
en el Congreso
con todo un ejército
respaldándole en la retaguardia,
una sociedad descafeinada
y un Rey cómplice, aliado y ladrón.
Nuestr@s pamadres
recuerdan aquel día
como si hubiesen sido
sindicalistas o afiliadas
al Partido Comunista,
cosa que no es cierta.
Sentir el activismo y
compromiso social
está demostrado
que solo trae cosas buenas,
por eso disimulan, por eso
se incluyen en un sentimiento
que lejos de haber pertenecido a él,
más bien se esquivó
sin mala voluntad.
En nuestra casa se habla
de antifascismo desde el útero,
desde incluso antes
de que fueran un deseo,
una decisión, una posibilidad.
Por eso manifestaré
públicamente alegría
ante cualquier hecho,
suceso o evento
que conlleve la extinción
de los que van en contra
de los derechos humanos.
Esos días se cena
algo especial en casa.
No se me olvida la anécdota
de que mi abuelo paterno
me llamará Tejerín;
con mucha suerte
por aquella época votaría
al señor X,
una especie de suerte
que ya no es suerte hoy en día
porque en realidad
nunca lo fue,
tal y como le pasó
a la transición,
un truco de magia complejísimo
que hoy día sigue funcionando.
La muerte de asesinos fascistas
merecen titulares
y fiestas populares
en las calles .
No nos esperan tiempos
prósperos ni con
aires progresistas,
así que toca situarse
así que toca situarse
y señalarse,
confrontarse
e incluso odiarse
y en eso tengo un máster.
Albert Pla cantaría:
🎼 Un Tejero muerto, un Tejero menos 🎼
Que nada te sea leve,
escoria.
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