en varias ocasiones.
Colapsar en un puto derecho
por mucho que te salpique
por todo el cuerpo,
te deje sucio y dolorido
y hundido en lo más
profundo del hoyo.
Atender a las señales
a tiempo es una de las claves.
Dejarte acompañar
por quién sepas
que es capaz de acompañarte
también es clave,
no todo el mundo vale
aunque todo el mundo quiera.
Antes del colapso
seguramente hayamos
experimentado cosas
que nos indicaban
la dirección, la velocidad
y la posibilidad de que
los frenos no funcionasen.
Pero así semos,
decimos en los barrios.
Porque siempre creemos
que cabe la posibilidad
de que por arte de magia 🪄
las cosas vayan a cambiar
y una vez más
queda demostrado
que esto no funciona así.
Aquí no se suele anotar
lo que se lleva,
sino que suele
manifestarse todo
lo que nos queda.
Para mí, es un error garrafal
no dar mérito
al recorrido
simplemente porque
todavía no has llegado
al final.
Pero entiendo la manera
de funcionar que tenemos
aunque para nada esté de acuerdo.
Y seguimos e insistimos
en lo mismo
una y otra vez
como si no tuviéramos
la capacidad de reinventarnos.
¡Y una mierda,
pues claro que la tenemos,
pero no tenemos ovarios
de usarla!
Por lo que sea,
pero ese lo que sea
es tan poderoso
como la costumbre
de las cosas conocidas,
nos gusten más o menos,
pero conocidas.
A puntito de colapsar
puede ser una señal de auxilio,
un grito desesperado y público,
un hilo de voz
que no se pronuncia
pero que se entrelee
observando los labios 💋.
Ojalá toda la peña
tenga su salida de emergencia,
su punto de control,
su oportunidad de retornar
y la valentía de decir
"hasta aquí he llegado,
no puedo más, ya basta".
Abrázame hasta que colapsemos juntas.
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