De Zamora
a Pontevedra
todo cuesta abajo
con el cuello vencido
hacia delante.
Nos recibe
una paraje
de parras y maizales
más alto
que nosotras,
como el techo
que opaca
el horizonte marino
por descubrir.
Un hotel de pinos
con pensión completa
para comernos agusto
a nuestra comandanta
y a nuestro capitán.
Hicimos puerto
después de tantos años
de promesas
con un "Bam Bam"
más libertario
que desclasado.
Pactamos adaptarnos
a sus rutinas,
pero en realidad
fue él
quien se adaptó
a nuestras idas y venidas,
siendo otra vez ejemplo
y descubrimiento.
Conocer el mar
y tener la osadía
de llamarle "agua".
Pisar su líquido
frío e inabarcable
de la mano
de un policía
loco, humilde y rojo.
Probar el sabor
salado del sudor
convertido
en arena y conchas.
Las gaviotas
nunca fueron amigas,
pero su graznido indica
que cerca
está el medio
y la vía de escape
de miles de personas
que huyen
de demasiadas
cosas malas.
El mar no mata,
son los países
los que asesinan.
El mar solo
acoge y convierte
la carne
en una oportunidad
para otros.
El caminito del infierno
a la playa del Silgar,
más amable con reyes
que con la gente decente.
Los órreos
con vistas al mar
de Combarro.
La lápida
de los "Charlines"
en Cambados.
Los "gaiteiros"
pontevedranos.
La lluvia y la fiebre
encerradas
en una piscina
climatizada.
Y los entrantes
de marisco
que no dejan
indiferente a nadie.
La copa de media noche,
el café solo sin azúcar
y decenas de céntimos
que tienen un valor
unitario.
El clima Canela,
la Lanzada sin lanzar.
Ni una vez
me puse manga corta,
el frío es
para quienes sabemos
amar.
Nos perdimos
en las Rías
entre aperitivos
con deseos
de matar.
Deseé la muerte
a much@s,
no me equivocaba,
estaba con mi gente,
estaba en mi hogar.
Borrachera
de medicamentos,
náuseas y mareos,
jamás te vimos dormir más,
nos perdimos
día y medio,
ganamos calidad.
Sanxenxo
en gallego,
independientes mascarillas,
clandestinos conejillos,
las ovejas nos llamaron
al balar.
Comandanta,
Capitán,
del barrio a la costa
rumbo al norte,
por fin los corazones
pudieron descansar.
Nos acordaremos mucho
de todo aquello,
y de que allí,
nos prohibieron fumar.
_A Sara, Rubén, Noe, Enzo y Sanxenxo_
No hay comentarios:
Publicar un comentario