Propongo como
alternativa
a los petardos
darse besos
hasta explotar
por dentro.
Que la mecha
que se prenda
sea por las
ganas de verse
y no poner ruido
como excusa.
Que la celebración
sea una
conversación histórica
y no restos
por el suelo
que nadie
se digna
a recoger.
Un atracón
de cariño
sin consumo
material.
Atender
a la traca
de una mirada
y que se
ilumine el cielo
sin artificios.
Que nos acompañen
l@s niñ@s,
los animales
y l@s prudentes
y que algunas
tradiciones
se vayan
por el desagüe.
Que la fiesta
sea tocarnos
cuanto más
cerca mejor
en lugar
de correr
a refugiarse
por una maldita
explosión.
Y que estallen
nuestras cabezas
siempre que
lo hagamos
desde el amor.
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