haciendo
mucho ruido
para dar
protagonismo
a la llegada.
Es como llamar
sin avisar
mientras te da
un vuelvo
el corazón
por no saber
lo que encontrará
quien espere
allá arriba.
Segundos
interminables
hasta que se
conquistan todas
las escaleras
pero con la
misma ilusión
con la que
recibes una
tarde hermética
de domingo.
Sabes quién sube,
pero no cómo
te tratará,
así que por
si acaso,
estiras cada
músculo
para que la
apertura
permita
la máxima
flexibilidad
del abrazo.
_A los tornados
que llegan sin avisar
haciendo mucho ruido,
haciendo,
mucha ilusión_
No hay comentarios:
Publicar un comentario