Es verdad que las madres
no deberían sobrevivir
a sus hij@s.
La piel arrugada
tiene su significado
y por más pliegues
que tenga
ya no cabe más dolor.
- ¿Dónde estás? que quiero verte.
Tod@s nacimos de ellas;
da igual que seas
el más solemne cabrón
o el más comprometido
de l@s activistas,
las vidas se gastan
descontroladas
y sin tiempo que perder.
- ¿Pero de verdad está muerto?
Si ellas no son religión,
¿por qué han de serlo
ideas preconcebidas
respaldadas por el
recorrido histórico
desde las más
antiguas épocas?
- Quiero me lo traigan.
Después de media vida
de idas y venidas,
dando guerra y sufrimiento,
álter ego del conflicto,
te marchas dando
miedo y algún reencuentro.
No fue suficiente
el remordimiento
de los días incontables
que proporcionaste
algún lamento.
- Que no, que no, que no.....¡¡¡ahhhhhh!!!
Que te acompañen tus dibujos,
los dulces a media noche,
y la fidelidad de tus hermanos,
que tu madre ya no puede
que tu madre ya no sabe
cogerse de tus manos.
- ¿Y ya no le voy a ver más?
- No, querida anciana,
más el resto nos quedamos
salvaguardando
el dolor de tu alma.
Me despedí de ti
en el flagor
de una comida
en mi casa,
tuve la oportunidad
de verte,
sonreír y feliz,
en aquella,
tu última
comparsa.
Te digo adios
durmiendo
al lado de tu aliada,
siendo yo el
que acompaña
tu ausencia
prematura
que a voz viva
cada segundo
apagaba.
- Ya no quiero verlo, que se vaya.
- Tranquila Yaya, duerme y descansa.
_A mi Tito Juanma,
a mi Yaya,
a mi madre
y sus herman@s_
No hay comentarios:
Publicar un comentario