que te gasto,
y no me canso.
Ha sido un año
amable y generoso,
lleno de buenas palabras.
Hemos viajado
tanto
como siempre,
solo que ahora
reposamos
más tiempo
en un mismo sitio,
lo que es de agradecer.
Tú,
has sido
el único
al que no
he abandonado
cayendo en un
agravio comparativo
con el resto
de tus compis
de estantería.
Y es que sigues
haciéndome fuerte,
te empeñas
en crecer
junto a mi,
y te encargas
incluso
de hacerme
algo más conocido.
Pero eso es
irrelevante,
de momento,
hasta donde
llegan mis pensamientos,
no me imagino
los "mecánicos días"
si no es contigo.
Ahora te relevará
otro hermano
recién parido,
más pesado,
más embrutecido.
Te guardo
como al resto,
en el puño
de mi arteria,
en el latido


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