por creerse imprescindible,
importante
como para escribir
la palabra
con nombre propio.
Lo denuncio
con el ánimo
de cosificarle
por la noche,
en oficio
y sin beneficio.
Le culpo
sin decoro
por inoportuno
farsante
de masas abducidas,
con perdón,
bien intencionados,
los que nunca
hayan pecado.
Te denuncio dios,
ahora con tu
merecido rango,
por el daño
y el teatro,
por estar
en todas partes
arañando.
Si impuesto
nos llegaste
para condecorarte,
a la madurez
que me encuentro
prometo
no contarte
a ningún infante,
es más,
te interpelo
al juicio del averno,
tu otra cara,
cuando descubres
los cuernos.
La noche en que Hamlet, un grupo de música vivo, no un personaje muerto, me gritó al oído: "No te calles, déjale al descubierto".
_Una vez más
y ya perdí la cuenta
de cuántas,
a mi hermano
Posi_
Nota de autor: Título ("Denuncio a dios") copiado de una de las canciones de la banda Hamlet de su álbum "Infierno" del 2000.
No hay comentarios:
Publicar un comentario