lunes, 13 de febrero de 2017

Sonrisas digitales

Harto de reír
más
con emoticonos
que con la
mandíbula,
anhelo
la inspección 
exhaustiva
del cara a cara.
El reto de
las comisuras
y las curvas,
el matiz,
el detalle.
La sensación
de recibir
un disparo
a quemarropa.
Sentir el
penetrante
fluido
de la emoción,
donde no se
pueda disimular
porque estás 
siendo observado
de frente,
donde no se
pueda engañar
porque puedes
tocar la
realidad.
El sabor de 
probarte
con la mejor
de las intenciones.
El sonido 
de la carcajada 
contagiosa.

El gesto
inconfundible
de mirar
y saber la verdad.

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