lunes, 20 de febrero de 2017

Marchando

No me gusta
la gente
que hace ruido
al caminar
con afán de
protagonismo
por canales
indirectos.

Tampoco
me gusta
los que andan
deprisa
o los que lo hacen
muy despacio;
los que se cruzan
o los que se paran
de repente.

No me gustan
las zancadas 
cortas,
ni las uniformes,
ni las que 
no se salen
ni un centímetro
del patrón.

Insisto, 
no me gusta
la gente
que hace ruido
al andar
aislando
el sonido
natural 
de las calles.

Pasear debería
ser dibujar
trazos
en contra 
del destino,
escribir poesía
con palabras
que ni siquiera
sabías que existían,
mirar 
el horizonte
al que te
resignaste.

Si por casualidad
te das por aludido
con alguno 
de los argumentos
que te he proporcionado,
ya tienes motivos
suficientes
para no caminar
a mi lado.

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