Dedícame una PALABRA
y yo me encargo de convertirla
en LEYENDA.
De quitar sus sinónimos
de en medio.
Déjame escribirla en las nubes
y echarla nata por encima.
La vestiré de cursiva
para ir a ver a la Luna
y la subrayaré para
los eventos más especiales.
Haré de su sonido
al pronunciarla
algo mágico.
Servirá para abrazar
a quien lo necesite
y será la primera
que lidere al
vocabulario oprimido.
Será la que revolucione
mis días.
Te seré infiel con ella
antes de acostarme
y me levantaré
con el propósito
de quererla un poco más.
La leeré ochocientas veces
para que se sienta importante.
Tocaré su tinta
como cuando
te coloco el pelo
detrás de la oreja
y le haré
una foto a su aroma.
Y pienso...
¿Qué palabra me
merece más la pena?
No hay comentarios:
Publicar un comentario