su prioridad,
pero se acabará convirtiendo
en su herencia musical.
La típica de "yo escuchaba
en el salón de mi casa
esta música
o en el coche de mi madre
sonaba esta otra".
Y así, poco a poco,
no solo vamos
configurando la base
de nuestros gustos musicales,
sino que además
se establecen
una serie de recuerdos
fundamentales
para darle forma y contenido
a nuestra memoria.
Un espectáculo para adultas
cada vez más caro 🫰
en el que nos empeñamos
en seguir construyendo
la banda sonora de nuestra vida.
Y si es de nuestra vida,
nuestr@s hij@s merecen
el lugar más privilegiado posible.
Por ello, compartir un directo,
es mantener un encuentro
íntimo y exclusivo
donde puede que
solo comunique la piel
ya que la voz no alcanza.
Ha sido el tercero del mayor,
el primero de la pequeña
y el enésimo de sus pamadres.
Es fundamental
que dentro
de un puñado de años,
la pequeña sea capaz
de reproducir que su
primer concierto fue
en el Teatro Lope de Vega
para ver a Rulo y La Contrabanda.
Igual que fue el primero,
sabemos que no va a
ser el último.
Impresionanse,
asombrarse,
aburrirse,
asustarse
fueron caminos posibles
por los que transitaron.
Dos horas de canciones
que todavía sienten
como lejanas
pese a bailarlas
los domingos
en el salón de casa.
Una experiencia
que se arraiga y perdurará
en el tiempo ⌛.
Lo que fuimos capaces
de transmitir
con obras como La flor
o Por verte sonreír
sin comunicar 🔊
con una sola palabra,
sino con la mirada,
la manera de tocar
y el modo de moverse,
es algo inexplicable
si no hay acción,
simbolismo y compromiso.
En una ciudad
que cada vez
nos importa
más bien poco,
que no solemos visitar
en ninguna temporada,
que odiamos
en ocasiones
con todas nuestras fuerzas,
es verdad, que hay veces,
muy pocas, que encontramos
un oasis-reflejo
en el que poder
seguir construyendo
y defendiendo
nuestras identidades.
Con el permiso de
El secreto de Neruda
y El 3 de marzo,
creo que nunca
hemos llorado igual
como en algunos conciertos.
Pese a la complejidad
y la intensidad
opino que la mejor noticia
de todas es que por fin
podemos compartirlo juntas.
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