miércoles, 3 de diciembre de 2025

El minutero

¿Cuántos minutos desesperantes 
mirando el reloj ⌚ 
para que acabase 
la clase de matemáticas 🧮,
la jornada de curro,
en la sala espera
para una cita sin importancia 
o esperando a que 
llegase el bus del barrio?

Según he ido creciendo
me ha cambiado
la percepción del tiempo
y con ello el sentido
de las cosas
y el significado de las ideas.
También la manera
en que invierto 
los ratos de espera.
Resulta muy desagradable 
ver cabezas a 90 grados
adictas a una pantalla.

La agonía de despertarte
media hora antes
de sonar el despertador ⏰,
la de que pasen minutos
y minutos de la hora marcada
a la que habéis quedado,
la de que llegue
el preciso y justo momento
para dar esa sorpresa
que tanto te apetece.
Todo son minutos,
todo se reduce al tiempo.

Y así pasa la vida,
los días, los meses y los años
mientras no puedes 
hacer gran cosa
para remediarlo,
porque cuando te percatas 
de la señales,
suele ser demasiado tarde
para hacerte presente
y no sientes más 
que pena y nostalgia.

Lo mismo pasa
con todos los minutos
que invertimos 
en que los sueños 
sean sueños y no pesadillas.
Una nula capacidad de control
que esperamos que por azar
resulte satisfactoria.
Vivimos a la sombra
del tránsito de cada
minuto que pasa
como una especie
de cuenta atrás
que nos marca el ritmo,
el volumen y la cadencia.

Oxidar tu cuerpo 
con cada inhalación 
y exhalación 🫁,
contar los pestañeos
y registrar los pasos diarios.
Perder la cuenta 
de las pulsaciones,
obedecer al ritmo cardíaco,
vigilar la tensión y la temperatura 
y extrañar con rotundidad
cada oportunidad perdida 
para acabar sin hacer nada
por evitarlo.

Quizá la estrategia 
tenga que pasar
por ver cada minuto
como una unidad
de 60 segundos
para auto engañarnos 
y percibir que la cantidad
prima a la calidad,
pero imagino que acabaríamos 
en el mismo callejón sin salida.

La búsqueda de imágenes
inéditas, que en realidad
siempre han estado ahí,
es la verdadera tarea
que nos ocupa.
Levantar la cabeza
y capturar con la mirada
sin expectativa alguna,
eso que llevabas 
tiempo buscando 
para comprobar 
que a veces no consiste
en esperar,
sino en insistir
en el descubrimiento.

Aquí me hayo.

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