se atisban
en el vasto horizonte,
que no basto.
Tan grande como
una Mariana que
se desvanece invetablemente
tras 10 años
de sonrisas y lágrimas,
todas de alegría.
De nuevo un año
de horrores, guerras y muerte;
de injusticias universales
que incapacitan
la acción necesaria
y de pequeñas victorias
que te permiten
seguir hacia delante.
De jodidos errores
y equivocaciones fatales
para conformar
los próximos propósitos.
He escrito mucho a mis hij@s
para seguir creciendo
con la memoria sana
y la mierda honesta.
En consecuencia a su madre,
mi persona adulta favorita ❤️,
con la intención de renovar
los votos, las promesas
y el cumplimiento de los sueños.
Y a su casa 🏠,
a la mía, a la nuestra.
No ha habido tantos homenajes
como acostumbro
y no por falta de tiempo,
sino por cambio de prioridades.
Igual que cada vez el invierno ☃️
es menos invierno
y el verano es más verano,
yo celebro alguna muerte
y sufro por otras.
La salud mental
me sigue preocupando,
tanto la ajena
como la propia.
He dominado y disfrutado
mi curro,
he batallado en el cole,
he encendido fábricas,
he colapsado en 13 conciertos,
he aprendido en cada viaje,
me he desinflado por temporadas
y he experimentado
sin ciencia, solo con emoción.
He decepcionado,
me han desilusionado,
he dado todo lo que podía
dar desde que me levanto
hasta que me acuesto.
Y también he querido
y quiero hasta el dolor de huesos ☠️,
voy a querer con el
transcurrir de los años
y me voy a morir queriendo.
Por lo pronto y sin más tardar,
adiós 2025,
no te guardo rencor
pero en gran parte
te voy a olvidar al instante.