sábado, 28 de junio de 2025

Enemigo del calor

La peña andaba desesperada
por las lluvias y ¿el frío?
durante tantos días seguidos,
como si hubiéramos 
estado padeciendo 
un castigo divino
por nuestras inclemencias.
Aquí va mi texto 
de todos los años
al verano:
🎼 Enemigo del calor 🎼.

Ya tenemos nuestra ración 
de altas y desbordadas
temperaturas tanto
por la mañana 
como por la noche,
para que nadie se abrace,
para que los parques
se queden vacíos,
para que volvamos a dormir solas.
Tiempos reaccionarios 
en el que dar rienda suelta
al fascismo que llevamos dentro.

El Planeta 🌎 gira 
cada vez más fatigado
y con una angustia
que se desborda 
por los relieves geográficos.
El verano es un policía 
fuera de servicio 
cometiendo un asesinato racista
dando positivo 
en alcohol y drogas.
Verano almorrana,
los incendios provocados,
golpes de calor en el curro,
la infancia hacinada,
las eléctricas en alza.

Veranos calculados
y vilmente planificados
para que a las precarias
y a las pobres 
nos salga siempre caro.
Sudores febriles,
sábanas calientes,
sombras ardientes,
no hay tregua 
para los desarropados,
ni para los olvidados de clase 
que transitan las calles.
La queja, el pesar,
la maldición infernal
de las marquesinas expuestas.

Reivindicar un clima saludable 
está a la orden del día,
otra de las tareas pendientes
de las sociedades actuales.
No importa tanto 
cuanto rechacemos el frío,
la realidad es que es imposible
escapar de nuestras mediocridades.
Una excusa para no salir
a las calles, para no llenar
las plazas, para no atravesar
las avenidas,
hermanas de las alamedas.
Siempre seré 
enemigo del calor
por mucho que le joda 
a la gente,
la verdad es subjetiva,
pero siempre se esconde
bajo los abrigos,
y en verano no hay abrigos.

lunes, 23 de junio de 2025

Esa risa en el jardín

No es que tenga la suerte
de currar donde 
cuidan y educan a mi hija,
sino que tengo el privilegio 
de escuchar su risa proyectada
en un jardín pedagógico 
con acceso ilimitado.

Los acordes que inundan
cada arbusto,
cada esquinazo del laberinto,
cada árbol cuya sombra
es un refugio.
Acordes que se balancean
en la hamaca,
que se se deslizan
por los toboganes,
que se esconden bajo la arena.
Unos acordes únicos
entre millones,
tan kilométricos 
como inconfundibles.
La sensación de estar 
acompañando
como si lo estuviera
haciendo en mi propia casa
al escuchar sonidos
tan familiares
que nada puede
provocar que me sienta solo.

Una risa fuerte y continuada,
de esas que a cualquiera 
le saca una sonrisa;
una risa con una potencia 
tan intensa,
capaz de eludir los apagones;
una risa tan regada de juego
que es imposible 
que se te olviden
los matices de infancia;
una risa tan amplia 
como los campos amarillos
de Machado;
tan ideológica 
como el rayo que no cesa
de Miguel Hernández 
y todos sus pueblos estandarte.

En definitiva,
una risa tan concreta
que es improbable 
que nadie se pierda
entre tanta confusión,
incertidumbre y plegarias.
La risa de mi hija pequeña
como si fuera un arma
cargada de amor, memoria
y dignidad,
sin munición peligrosa,
sin la posibilidad 
de dar cabida a la muerte,
con la convicción 
de los lugares
en los que cabemos todas.

La risa como derecho humano
que todo el mundo
debería poder sentir
a lo largo de su vida
yo la he tenido
durante tres cursos enteros,
nada más y nada menos.

martes, 17 de junio de 2025

Berta y yo

Berta y yo
surgimos de una Gala,
de una Gala humanitaria
con la única pretensión 
de estrechar lazos, 
crear un vínculo,
y hacer de lo v(n)uestro
algo privilegiado.

Un par de años después,
Berta y yo,
hemos recorrido 
la alfombra roja 
con nuestras mejores galas,
magníficas, estupendas, divinas.
Porque Berta y yo
ya no volveremos 
a ser las de antes,
sino que seremos 
mejores y más completas.
Por eso ella
tiene nombre propio,
por diferenciarse del resto
humilde, sin hacer ruidos,
sin llamar la atención,
sentando cátedra 
con la mirada a la misma altura.

Eso es lo que más 
me alucina de Berta y yo,
porque yo ya estoy
un poquito dentro suya
con su previo permiso
y consentimiento.
El acogimiento de sus rizos,
la envoltura de sus gafas,
la enorme presencia 
para que nunca te sientas sola.
Y su sonrisa en calma,
como cuando dejas tu cuerpo
flotar en medio del mar;
o su timbre de voz 
suave y delicado 
como la poesía 
que se escribe
bajo la sombra de un árbol.

Berta y yo
somos cuidados esenciales,
amor y cariño en cascada
y cuentos reflejados 
en el techo.
Berta y yo
somos herida 
y somos la cura,
somos la risa expandida,
somos calor todo el rato.
Berta y yo
hemos sido 
demasiadas cosas
que no caben en este texto,
pero por algún lado
había que empezar.

Como decía 
Berta y yo
ya no seremos las mismas,
principalmente 
porque ahora
si que sí,
nos tenemos la una a la otra,
con discreción y respeto,
sin grandes alardes,
pero con el compromiso
de las personas que se admiran 
mutuamente.

Berta y yo
ya somos
un cachito de historia
imborrable, imbatible 
e impactante.
Berta y yo.
Berta y yo.
Berta y yo.

_A mi Bertis_


martes, 10 de junio de 2025

Hoy es el último día de nuestras vidas

Se equivocaba el personaje,
cantando con mucho ritmo
y emoción,ñ
que hoy iba a ser
el último de nuestras vidas.
Pero como si lo hubiera sido.
Porque sentir que se 
le escapa el último aliento
a la persona que más quieres en tu vida,
no hay canción, ni película,
ni obra literaria de ficción 
que lo exprese 
como te lo voy a expresar yo.

Las próximas palabras
soy yo atrapado
en mi más profunda tristeza,
en mi más oscuro miedo,
en mi putrefacta angustia
por sentir que no va a existir
un pie delante del otro más.
Soy yo sujetando
con la mísera fuerza
de mis brazos
un peso casi inerte 
con la sentencia de haber
nacido el mismo día.
Soy yo siendo ajusticiado
por todos mis errores,
mis rencores y mis cuentas pendientes.
Soy yo muerto de miedo,
indefenso, con una pérdida 
del control extenuante.

Pero las próximas palabras
también eres tú 
volviendo a casa
recuperando el último juego
que dejaste en el salón,
porque lo dejamos todo
tal y como terminaste
aquella tarde.
Eres tú y la taza de leche
vacía durante dos días.
Eres tú con la mochila
que te llenó el Tate
de juguetes
para que el hospital
fuese más casa.
Eres tú junto al enfermero Javi
y la historia fantástica 
del bichito del sueño
que te picó 
con eterna dulzura,
para que volvieras 
a cerrar los ojos
sin miedo.

Y vuelvo a ser yo 
cogiendo nuestro autobús de siempre,
pero a solas, con otro destino,
saltándome el semáforo
que nunca me hubiera
saltado contigo
para llegar cuanto antes
a cuidarte
después de haber intentado
proteger a tu hermano
antes de dejarle en el cole.
No se me olvidó el churrito
de los viernes.

Y somos las dos, junto a mamá,
recorriendo pasillos estériles 
en pijama de verano y zuecos
de hospital,
saludando a quien pasase,
especialmente a las sanitarias
con camisas de colores 
y dibujos amables,
para hacer del camino
un rato más divertido.
Pero es que también 
lo son tus tutoras,
apareciendo del ascensor
victoriosas por haberte encontrado,
cuidando fuera 
de la jornada laboral,
arropándote de más 
para que te curaras
cuanto antes.

Estas palabras somos todas
pensándote 
como en aquella trágica 
semana 26;
somos todas asegurándote un futuro;
somos todas, públicas y universales,
proporcionándote un espejo
en el que encontrarte
y quedarte a vivir.
Eres tú, la primera,
caminando por delante
y yo, el último,
por detrás,
asegurando nuestro porvenir.

Aquel día no fue
el último día de nuestras vidas.
Hoy tampoco.
Mañana aún menos.
Puede que tu cerebro 🧠 
necesite ciertos descansos,
pero tu corazón 
late con la fuerza de la selva.

🎼 Me figuro que me e tu mano
la que la cortina mueve 🎼 

_A   M-I-R-A-F-L-O-R-E-S_