lunes, 28 de enero de 2019

Hay que mojarse

Cuando
te hacen
una pregunta
habría que
mojarse
cuanto menos,
de ven en cuando.

La intencionalidad
de la cuestión
está íntimamente
relacionada
con la importancia
de la respuesta
que des.
Es una manera
de tener en cuenta
a los demás.

A veces
la respuesta
será contundente;
otras, ambigua;
y otras
directamente
no habrá 
respuesta,
lo que significa
una respuesta 
en si misma.

El "no lo sé",
"me da lo mismo",
"no me importa"
o  "me es igual",
son salidas
simples
de una huida
sin control.

¿Os he dado respuesta?
Yo me mojo.
Tú te mojas.
.........
........
......
....

Delirios de grandeza

Hay veces
que se llega tarde
y otras
que nunca
se llega.
Hablemos
de esto último

La imposibilidad
de ver
más allá
del ego.
La capacidad
de sorprenderse
ante lo evidente.
La inexistencia
de una honestidad
reparadora.
La falta de humildad
para posibilitar
el cambio.

Ya cansa.
Es agotador.
¡Ya basta!

¿Cuánto más
hay que escribir
sobre el egoísmo
humano
y por tanto
sobre el mío
propio?

No es cuestión
de que te
lo apunten,
es cuestión
de levantar 
la mano
y hacer 
el esfuerzo
de conocerse
y tener 
la valentía
de reconocerse.
En definitiva
autoproclamarse
responsable,
no culpable.

Un ejercicio
que te llega
con los años
y como dije
al principio,
quizá te
llegue antes,
quizá más tarde,
y luego están
a l@s que no les llega. Va por ell@s.

martes, 22 de enero de 2019

El hombre sentado con mirada triste

En el autobús
va sentado
en el suelo
un hombre
con mirada triste.
Pese a tener
los ojos claros,
no consigue
disimular
los anhelos.
De pelo
grasiento,
ropa raída
y zuecos
de calzado,
pareciera
tener un ratón
dentro,
jugando,
hilos desgastados.
Se le escapa
la ilusión
por el hueco
entre sus dientes;
mira fijo
y sin rumbo
aparente,
y cuando
me encuentra
yo me aparto.
Me aparto
porque
no puedo
soportarlo,
la intensidad
de su brillo,
la ausencia
de suela
en sus zapatos.
La pobreza
de su gesto,
el titilar
del movimiento,
rígido el cuerpo,
músculos heridos,
corazón sangriento.
Me llega
tu olor
como el
desencanto
de tus días,
dura travesía,
sin rima,
puta xenofobia.

miércoles, 16 de enero de 2019

Medio metro

Alcanzas
el medio metro
con apenas
quince días
para seguir
los pasos 
de tu padre.

Ya solo tengo
un monotema
por el que escribir
para que el 
día de mañana
mires atrás
y veas cómo
te criaste,
por si no te acuerdas.
Sin trampa
ni cartón,
tal y como eres,
tal y como fuiste.
Un legado.

Coges peso
y tu llanto
vitaliza
a las flores.
Nos cuentas
que estás aquí,
que estás presente
y que nos necesitas.

Tus manos siempre
destapadas
hacen juego
con tu nariz
helada.
No quieres
perderte nada
y lo entendemos
pese al cansancio.
Te trajimos
para eso.
Para descubrirte
y descubrirnos
de nuevo,
sin excusas,
sin mentiras,
sin vacilaciones.

Tu madre llora
por la emoción
de tu sonrisa,
por el gesto
de tu mueca;
y se dehace
en ti
mientras
tus poros
se preparan
para la
metamorfosis.

Te comunicas
con carácter,
decidido
a transformarnos
para no sentirnos solos,
para no reconocernos
oscuros.

Viniste para cambiar
el planeta
pero recuerda,
las expectativas
no están
puestas en ti,
sino en nosotras,
para demostrarnos
en algún momento,
aunque quede lejos,
que sí pudimos
ser transparentes,
agua y viento,

Solo pedimos
respeto
y humildad.
Y paciencia,
mucha paciencia.
Y ya que pedimos
algún centímetro más.

sábado, 12 de enero de 2019

A cuentagotas

Vamos a la cocina,
juntos,
uno encima
del otro
a mirar
por la ventana.
En la calle,
las farolas encendidas
y una quietud
inverosímil.

Un, dos, tres, cuatro...

La respiración
sincronizada.

...cinco, seis...

La piel cosechando
victorias.

...siete, ocho, nueve...

Flojean las piernas
pero rendirse
no es una opción.

...diez...

Los párpados
titilan
y la nana
se escucha
cada vez
más bajita.

...once, doce, trece, catorce...

Encajados
como un puzzle,
ensartados
en la soledad
de la noche.

...quince, dieciséis... 

Son las tantas
y otras tantas
nos quedan.
No hay horarios
ni límites.
Lo que necesites
mi amor.
Madrugadas.

...diecisiete...

La profundidad
del suspiro.

...dieciocho, diecinueve...

El quejido.

Hoy hemos llegado
a contar
veintiún coches
antes de volver
a la cama.
A cuentagotas
y amanece
que no es poco.


jueves, 10 de enero de 2019

Éramos niñ@s

Éramos niñ@s
¿te acuerdas?
Hace mucho tiempo
pero no el suficiente
como para
no acordarnos.
Ya lo relaté en
"Aquel beso adolescente".

Se me eriza 
la piel
al pensar
en aquello
días dorados.
Sin barreras,
ni propósitos;
solo presente,
cada paso,
espontáneos.

Mariposas,
ratones
y gusanos.
Todo recorría
mi cuerpo
sin entender
lo que allí
estaba pasando.

Adolescentes
de pleno derecho
a equivocarse,
a jugarse
a una carta
todo su patrimonio.
Lo novedoso,
el miedo,
sin consecuencias...
o eso creíamos.
Tirarme al vacío
sin pensarlo.
Dimos en la tecla
eligiéndonos
sin un tiempo
determinado
y nos hicimos
con el reflejo
de la mirada,
siempre a la
misma altura
y con templada
constancia.

Somos 
el proyecto
más bonito
jamás contado.
El albatros,
los susurros,
el fortunio
de los Sábados,
bachillerato,
después
Domingos.

Qué pequeñas
fuimos,
qué pequeñas
seguimos siendo,
pero más pequeño
es el futuro
que nos viene,
las tres, 
juntas, 
crecimiento.

Es verdad
que éramos niñ@s,
pero qué suerte
la nuestra
de encontrarnos
y ser capaces
de cuidarnos.
Cuesta creérselo
pero esta
es nuestra historia.

Ojalá él
tenga la misma suerte,
y que los cojones
y los ovarios
que le hemos dado
le sirvan
para querer
a alguien
como nosotras
nos hemos
demostrado.


Nota de autor: Escrito el Viernes 14 de Diciembre del 2018. Antes de la llegada.

lunes, 7 de enero de 2019

Arropar

Yo te arropo.
Tu te arropas.
Ella te arropa.
Nosotras te arropamos.
Vosotras le arroparéis.
Ellas te arroparon.

No importa tanto
el tiempo verbal
como la exigencia
de utilizarlo.
Mientras lo hagamos,
no existirá
frío,
ni calor,
solo bienestar.

Me dijeron
que la palabra
arropar
no la utiliza
casi nadie.
Yo la vivencié
de pequeño.
Tú,
la integrarás
para toda
la vida.
Lo prometo.

domingo, 6 de enero de 2019

Esa luz por la ventana

Cuando entra
esa luz por
la ventana
todo cambia;
nuestra manera
de estar,
la temperatura
y las condiciones
de amarse.

Todas buscamos
parte de esa luz.
Cabemos
en un palmo
arropadas
con la misma
manta.
La luz 
que calienta
y aploma,
la que da lugar
al descanso.
Un Refugio
en Invierno.
Un lugar
de encuentro
para el extranejero.

Un lienzo único
de La Mariana
dibujado
entre Octubre
y Marzo.
La pose de la modelo.
Un paisaje
urbano preciso.

Repito.
Cuando esa
luz nos llega,
todo cambia.
Telas pirenaicas
que huelen
a gas
de los abrazos
que habíamos
ahorrado.
Y el sofá
se convierte
en cama;
y estar juntas
se convierte
en lo justo.

Esa luz por la ventana
que hipnotiza 
al más escéptico,
que obnubila
al más coherente.

Esa luz por la ventaba
que llega como
la estación
más esperada,
chispeante
y llama
para encender
nuestros corazones.




_A esa luz por la ventana
de Mi Mariana_

Nota de autor: escrito el Lunes 10 de Octubre del 2018

jueves, 3 de enero de 2019

Pirotecnia

Propongo como
alternativa
a los petardos
darse besos 
hasta explotar
por dentro.
Que la mecha
que se prenda
sea por las
ganas de verse
y no poner ruido
como excusa.
Que la celebración
sea una
conversación histórica
y no restos
por el suelo
que nadie
se digna
a recoger.
Un atracón
de cariño
sin consumo
material.
Atender
a la traca
de una mirada
y que se
ilumine el cielo
sin artificios.
Que nos acompañen
l@s niñ@s,
los animales
y l@s prudentes
y que algunas
tradiciones
se vayan 
por el desagüe.

Que la fiesta 
sea tocarnos
cuanto más 
cerca mejor
en lugar
de correr
a refugiarse
por una maldita
explosión.

Y que estallen
nuestras cabezas
siempre que
lo hagamos
desde el amor.