martes, 23 de febrero de 2016

Lo que no se celebra

Pasa que cuando se cumplen años
hay que felicitarse;
por convicción,
por obligación,
o por compromiso...
pero hay que felicitarse.

No veo el momento
en que nos felicitemos
por haber mantenido
una buena conversación,
por haber llegado
Junt@s Al Orgasmo
(podrían ser las siglas de
un partido político),
o por haber
escrito poesía.

Podríamos llamarnos
para felicitarnos
el día en el que nos
vamos a ver,
recriminando las ausencias
y contarnos los dedos
dadas las manos.

Empezar un lunes
soplando velas,
continuarlo comiendo tarta
y acabarlo 
cómo se acaban las cosas
nunca contadas.

Celebrar el trabajo
-digno-,
y la familia
-sana-,
y l@s amig@s
-humildes-.

Que el regalo
sea vernos
y convencernos
de que hemos
cambiado algo.
Sobrevivir a la tradición
y aplaudir pese
a estar sol@,
porque los días no se cuentan,
son los días los
que cuentan tú vida
y para eso,
hay que estar muy preparad@s.

                     -Con mis 28-

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