Pasa que cuando se cumplen años
hay que felicitarse;
por convicción,
por obligación,
o por compromiso...
pero hay que felicitarse.
No veo el momento
en que nos felicitemos
por haber mantenido
una buena conversación,
por haber llegado
Junt@s Al Orgasmo
(podrían ser las siglas de
un partido político),
o por haber
escrito poesía.
Podríamos llamarnos
para felicitarnos
el día en el que nos
vamos a ver,
recriminando las ausencias
y contarnos los dedos
dadas las manos.
Empezar un lunes
soplando velas,
continuarlo comiendo tarta
y acabarlo
cómo se acaban las cosas
nunca contadas.
Celebrar el trabajo
-digno-,
y la familia
-sana-,
y l@s amig@s
-humildes-.
Que el regalo
sea vernos
y convencernos
de que hemos
cambiado algo.
Sobrevivir a la tradición
y aplaudir pese
a estar sol@,
porque los días no se cuentan,
son los días los
que cuentan tú vida
y para eso,
hay que estar muy preparad@s.
-Con mis 28-
No hay comentarios:
Publicar un comentario