sábado, 1 de agosto de 2015

Ponte en su lugar

Hablo con un niño
de cuatro años casi tres.
Me pongo a su altura,
es decir,
me agacho,
ya está bien de
posiciones injustas.
La arena del parque
se nos mete en los zapatos.
Estamos en uno de
los pocos sitios
donde gritar
no hace daño,
"un parque infantil".
Allí todo huele
a compartido
y sabe a victoria.
Nadie pierde
porque nadie
se odia.
Puede que lloren
de vez en cuando,
pero lo aprovechan
como aprendizaje.
El niño me enseña
su tesoro,
un fruto caído
de un árbol
embriagado de 
felicidad por el 
calor de la infancia.
Me cuenta que él
es un pirata caza tesoros
y que los guarda todo
en sus bolsillos,
la mejor caja fuerte
hasta los diez años.
Decido jugar y vivir
durante un rato
dejando de lado
la oscuridad.
Ahora los dos 
somos piratas
y debemos poner
a buen recaudo
nuestro botín.
En medio de columpios
y carreras infatigables
encontramos la "X"
que marcará
nuestro porvenir.
Enterramos el tesoro
con mucha arena,
tanta...como el 
desierto adulto
que nos atrapa
a l@s mayores.
Ponemos un palo
para marcar
el escondite
y nos alejamos
cómplices de que
nuestras vidas
han quedado unidas
por un tesoro
con más valor
que toda la materia
del mundo junta...
...el secreto de la confianza
que nos tenemos...

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