martes, 2 de junio de 2015

Pitada al himno

El partido acontece
y la cancha echa humo.
Los dioses se visten
de corto,
los tiburones agasajan
sus trajes,
la gente....
...la gentes es solo gente...
no se ven personas...
...en fin.
La gran mayoría
sólo se empeña
en defender el respeto
a la libertad de expresión
en un simple y llano
partido de fútbol.
Por un lado
los que aprovechan 
el evento deportivo
para reivindicaciones
políticas, históricas
y de "expropiación de tierras".
Por otro,
los ofendidos
por la pitada patria
a un himno
sin letra ni contenido,
acochambrado y herido.
No me quedo
ni con los unos
ni con los otros,
ni me alzo con 
orgullo nacional
a defender
nada relacionado
con cuestiones 
de Estado
sea cual sea 
el Estado.
Mi lucha es diaria
alejada de los focos
neurálgicos de atención
porque a mí,
no me valen las excusas
por capricho de un día.
Me cago en España
esté o no
Cataluña dentro,
me cago en el rey 
y en su estirpe,
me cago en las
banderas de
sólo dos colores
por su exclusión
inherente de un 
posible tercero,
y me cago en todos
aquellos que la
única vez que
 se les escucha
exigir algo,
tiene que ver con
un puto partido
de fútbol en el que
también me cago.
De la poesía
a la mierda
hay de por medio
un solo
fuera de juego,
y España,
lleva en posición
antirreglamentaria
demasiados años
como que para ahora
despertemos,
sólo,
cuando nos piten los oídos.

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