sin intenciones ni atisbo
de rayos anaranjados,
una madre, menuda,
casi imperceptible,
despide a sus hijos
en la escalera del Metro.
-¡Váyanse hijitos!
El crío mayor
coge la mano
del pequeño
haciendo
alardede su temprana,
por un lado,
y obligatoria por otro,
responsabilidad.
Bajan
como
dos estrellasque desaparecen por el umbral astral,
callados,
con ojos como
luceros.La Mamá desde
arriba,desterrada,
sabiéndose culpable,
observa como se aleja
su tesoro más querido.
Su cuerpo aletargado
vencido y rígido
se queda solo
, frío,en alerta...
...como
una flor en el campo arrasado
una flor en el campo arrasado
espera las nuevas
aguas
aguas
para
regarse con la vuelta de sus reOTOÑOs.
regarse con la vuelta de sus reOTOÑOs.
No hay comentarios:
Publicar un comentario