Tardé 10 minutos en atravesar la largura del autobús serpenteando por su anchura. Cuando llegue al final, me estaba esperando sonriendo como a quien se espera de verano a verano, casi desnudo ofreciéndose a mi con su abierta plenitud. A pesar del maltrato diario, agradece que existan usuari@s benevolentes dispuest@s a conversar con delicadeza. Es un trabajo
duro el de ser "asiento", pero el que me encontré aquella noche, no lo olvidaré jamás.
duro el de ser "asiento", pero el que me encontré aquella noche, no lo olvidaré jamás.Nota de autor: Relato presentado al concurso
por el 40º aniversario de los búhos de la EMT (Noviembre). No resultó premiado.
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