martes, 11 de junio de 2019

La del golpe

Se retira
a la cocina
llorando
llena de culpa
y dolor.

Lo que no sabe
es que ella
es quien
más ha estado
con él
más allá
de su madre
y su padre.

Lo que tampoco sabe
es que se dio
aposta
en la frente
para ser anécdota
eterna.
Para retenerla
en su memoria.

La primera
y la última
que te dio
las buenas noches
el día que naciste.
La que ya te cantaba
a capela
antes de que
nacieras.

Así es ella:
"Otra jefa
que sumo 
a mi vida
con más acierto
que lamento"

La que coordina
los findes
para vernos
haciendo
horas extras.
La que conecta
el Norte
con cualquier
punto de La Tierra.

Su nombre
capicúa
la hace
original
y extensa.

La que se carga
a sus espaldas
a toda su familia
pese a su juventud.
La que llora
ante la pérdida
injusta.

La intensidad
de su mirada
siendo hoguera
en la noche más fría,
en la noche más oscura.
El cielo
que nos hace falta.
La bondad
como escudo
en el pecho
y la constancia
de no permitirse
caer nunca.

Así es ella.
La del golpe.
La del primer golpe.
Señal en la frente,
cicatriz en tu memoria.
De las que no duelen
recordar.
Intacta en la existencia
de tus días
a la que 
solo podemos culpar
de no vernos más.

La que te sostiene
sin reproches,
risa del alma,
piel de ilusiones.

Ana
se rima fácil,
pero Ana
solo hay una.
Y eres tú.
La del golpe.
No te avergüences,
eres la suerte
de conocerte.
Recogerte
en la mente,
latente, 
candente.
Algún día
lactante.
Comandante.
Amarte
no es de valientes,
sino de conscientes.
Mi cohete
sin lastre,
mi petate.
El pie
que avanza
emergente
siempre
hacia adelante.
El tren
que atraviesa
la montaña
perenne.
El escote impenetrable.
La que me salva
de los martes.
La que no
le da miedo
el trece.
El ángel.
Su coraje.
Magnate
de los fieros
mares.
Mercader.
As de corazones

Es importante
que te enteres:
ella es "La del golpe".

_A la Tita Ana_

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